Make Earth Great Again de Brewdog.

Los escoceses de Brewdog nos traen esta cerveza solidaria. Sí, lo sé, soy un pelín fan de ellos. Lo de solidaria es porque todas las ganancias de esta cerveza se donaran a 10:10, organización que lucha contra el cambio climático.
La cerveza es una saison. Sí, del estilo aquel de las granjas francesas ¿no te acuerdas? Sin problema, pincha aquí y cuando termines de leer seguimos. Tómate tu tiempo. También te digo: ya te vale no conocer ese artículo aún… Oye, ya que estás, deja un comentario o compártelo si te gusta. ¿Qué?, ¿lo has leído ya? Perfecto.

Esta saison está hecha con ingredientes de zonas que están en peligro por el cambio climático. El agua proviene de capas derretidas del Ártico. Tiene, además, ingredientes como las amenazadas moras árticas.

Vayamos a la cerveza en sí. Su color es amarillo transparente, casi de pils o lager, con una espuma blanca y fina. Sus olores a hierbas y a frutas (como mora o plátano) son muy suaves. En cuanto al sabor, es más intensa. Tiene un primer sabor como a plátano dulce rematado con moras y alguna otra nota herbal. El alcohol no se nota nada, y eso que tiene en torno a 7 grados. Una vez hemos tragado nos queda un retrogusto muy ligero, casi imperceptible, a hierbas y fruta. Todo ello crea una cerveza muy bebible. Maridaría muy bien con quesos semicurados o patés, pero sería también buena pareja de algo dulce y frutal.

Es una cerveza que recomendaría por su sabor, por lo bien que está el estilo saison y, ¿por qué no?, por colaborar con una causa noble.

Anuncios

Black Ops de Brooklyn Brewery.

Hoy vengo a hablaros de algo muy especial, una de esas cervezas que suben la calidad, la cantidad y, por desgracia para mi bolsillo, el precio de la media. Uno de esos experimentos que salen bien.
La cervecera me inspira confianza. Hice una cata hace tiempo de sus cervezas principales, las que llegan a España, claro, y quedé encantado con la historia de los fundadores y los sabores y aromas que presentan. Dicho esto, vayamos a la cerveza.

Es una russian imperial stout o imperial stout. Para este estilo hay dos historias que nos cuentan su creación. 

La primera comienza con el futuro Zar, Pedro el grande. Se dice que tras un periodo de tiempo en Inglaterra se aficionó a las cervezas oscuras, más concretamente a las porter. Ya en la madre Rusia, pidió que cerveceros ingleses enviasen más de aquella cerveza. Tras llegar el primer pedido en pésimas condiciones, dichos maestros cerveceros variaron la receta. Como se había hecho con la ipa, se añadió más lúpulo y aumentó el nivel alcohólico para que aguantase bien el viaje.

La segunda historia es menos emocionante. Se dice que, debido a las experimentaciones surgidas en las ipas y en algunos estilos, se creó este para satisfacer a otro público diferente. Ya os dije que era menos emocionante, que cada quien se quede con su versión preferida.

Vayamos con esta cerveza: su color es, como no podríamos esperar de otra forma, negro muy intenso. Tiene además esa espuma cafetera de las stouts. En cuanto a los olores, son intensos. El principal es el olor a café, pero, y esto es una de las partes más interesantes, tiene un ligero olor afrutado. Esto es resultado de la levadura usada para su maduración, levadura de champagne. En los sabores, los esperados en una imperial stout, café o chocolate amargo y sensación de espesor (lo que hace que podamos llamarla petróleo en el ámbito de los cerveceros). Además tiene ese toque de frutas achampanadas y un ligero matiz dulce. Este último es debido a su maduración en barricas de bourbon. El sabor frutal y el chocolate o café amargo mezclan genial creando un sabor muy completo. Además se nota un poco el alcohol, un poco si pensamos que esta bebida tiene 11,5%. Yo me tomé una pinta y dejé el resto para el día siguiente, suerte de tapón de corcho. 

Si pasando por alguna tienda de cervezas de esas que rondan por ahí, la veis y podéis pagarla, hacedlo. Merece la pena probar esta stout.

Wild Lions de La Quince y Four Lions.

Hoy vamos a hablar de dos conceptos a través de una sola cerveza: una neipa, o new england indian pale ale, que además es harvest, es decir, que sus lúpulos son recién cortados y frescos. Así cuando la bebáis podréis apreciar más las diferencias con el resto de ipas. Pero lo primero es lo primero: cuánto tiempo, ¿no? ¿Qué tal el año? No, no os tengo abandonados, he estado pensado en cosas para ir haciendo. Cosas interesantes y cerveceras, ya veréis. Pero, como siempre, vamos por partes.

wild lions 1

Las neipas, o new england indian pale ale son cervezas parecidas a sus primas ipas, pero con algunas diferencias. “¿Qué son las ipas?”, diréis algunos. Bien, si aún no habéis leído mi historia del imperio británico, sus colonias y sus soldados, pulsad aquí  y sabréis más este estilo y sobre una buena cerveza. Pero volviendo al tema, una de las diferencias principales entre neipas e ipas es la turbidez. Las neipas no son cervezas claras, como muchas ipas, sino que tienen más aspecto de cerveza de trigo o de cerveza sin filtrar. Además su amargor es más ligero. Bien sabemos que, en los últimos años, una de las principales características de las ipas ha sido el amargor. “Cuanto más amargo, mejor” parecía ser el eslogan de este estilo. Pero estas neipas son más afrutadas, mas estilo tropical. Tanto que algunos las llaman “zumos” y reniegan de ellas. Pero eso ya es cosa de cerveceros muy exigentes, casi intransigentes. Son el reverso tenebroso de la cerveza. Bueno, sigo, que me pierde el frikismo.

Ahora vamos con el harvest. Normalmente los lúpulos no se usan frescos al 100%, sino más bien en flor, en pellet o, incluso, en concentrado. Esto hace que usar lúpulos recién cortados le de a la cerveza toques más herbales, menos amargos.

wild lions 2

Si sumamos todo esto,tenemos esta cerveza. Es de color dorado claro, con una ligera turbidez propia del estilo, como ya dijimos. Los aromas que presenta son muy herbales y algo cítricos, no tan tropicales como correspondería al estilo, pero puede ser debido a los lúpulos que se hayan usado. En cuanto al sabor, es suave y muy bebible. Tiene un ligero amargor, pero no es lo que más destaca.

Es una gran colaboración de los madrileños de La Quince con los leoneses de Four Lions y sus plantaciones de lúpulo. Y, por supuesto, esperamos que se vuelva a repetir en el futuro.

Cerveceros invitados: St. Bernardus Christmas Ale, por Dani

Como imagino que leerme siempre a mí hablando sobre cerveza es algo que puede resultar cansado, he pensado invitar a amigos y amigas de diferente nivel de conocimiento en el mundo de la cerveza a pasarse por aquí. Ellos catarán y darán su opinión de las cervezas de diferentes estilos que yo les proponga. Luego, yo daré algunos apuntes adicionales a su cata. He de reconocer que he sido algo pillo, por así decirlo, porque les he dado a los dos primeros una cerveza diferente a lo que ellos están acostumbrados. Les he sacado de su zona de confort.

IMG_20171127_225833

El primer cervecero invitado es Dani, que es lo que podíamos llamar un cervecero de grado medio. Sabe lo que son algunos estilos y se defiende con las stouts. Pero aquí hemos venido a aprender, así que ¡adelante, caballero!:

IMG_20171127_230013

 

Una cerveza de navidad, ¿eh? Menudo cabrón estás tú hecho…” Ese fue mi primer pensamiento cuando vi la cerveza que Duir había elegido para hacerme debutar como catador.

A diferencia del “boss” de este blog, yo no soy ningún experto cervecero. Sin embargo, ser amigo de un demente de la craft beer hace que te veas “obligado” a probar mucha cerveza y, con el tiempo, te ayuda a desarrollar algo de paladar. De todo lo que me ha ido dando a probar Duir (y de lo que he ido probando más adelante por cuenta propia), lo único que me ha hecho torcer levemente el morro han sido los sabores excesivamente dulzones o especiados. De ahí mi reacción al ver la St Bernardus.

Bien, empecemos por el principio. Al leer la etiqueta, vemos que la cerveza en cuestión se define como Christmas Ale. Lo de Christmas me hace suponer que me voy a encontrar con sabores a canela, jengibre y similares, mientras que la parte de Ale me remite a cervezas tostadas y con bastante lúpulo.

Al servirla, acompañada de una porción de bizcocho de manzana y nueces de mi madre (gracias por el consejo, Mari Paz), me llevo la primera sorpresa: es mucho más oscura de lo que esperaba. Es de un marrón negruzco, opaco y que se va convirtiendo en ocre hacia los bordes. De espuma, lo justo y además se va rápido.

Acto seguido meto la napia en la copa y olfateo, concentrado en no parecer el típico flipado de las catas de vino, para llevarme la segunda sorpresa de la tarde: me huele a una mezcla totalmente inesperada de dulce y ácido. Como a manzana, o a sidra. Me pica la curiosidad, ¿a qué sabrá esto?

Con el sabor me llevo la tercera sorpresa. Nada de lo que yo había previsto. No me sabe ni a canela, ni a clavo, ni a jengibre…A lo que me sabe, y mucho, es a pasas. Tanto que se me ocurre que, si le dieras a probar este brebaje a un “hijo de la Mahou”, lo identificaría antes como un Moscatel o un Pedro Ximénez que como una cerveza. Al bajar hacia el estómago deja un agradable calorcito, lo que demuestra que no va corta de alcohol.

Sigo bebiendo y, a medida que voy alternando la cerveza con bocados de bizcocho, me doy cuenta de que sí hay algún sabor especiado rondando por ahí (¿será cardamomo?). También noto que el sabor marida especialmente bien con las nueces. Al calentarse, el alcohol se hace más presente, así como ese saborcillo especiado que no logro ubicar (¿qué carajo será? Sabe como a madera…).

Apuro el último trago y decido que me ha gustado bastante más que lo que me imaginaba, aunque sigue sin ser el tipo de cerveza que pediría por ahí o que me compraría para llevarme a casa. Eso y que me voy a la cama a dormir como un bendito, porque Bernardus será santo, pero su Christmas Ale se me ha subido a la cabeza de forma más bien pecaminosa.

IMG_20171127_225947

Bueno, vamos por partes. Sí, reconozco que he ido a dar donde duele con esa navideña. Pero he sido magnánimo. Busqué una con sabores menos especiados y más dulzones. Soy malo, pero hasta un punto.

Por otra parte, gracias por lo de “boss”. Y no, no considero que esté demente, solo un poco entusiasmado. No hago daño a nadie, no necesito medicación ni nada. Además es un hobby que se puede compartir y viene genial tener un amigo que sabe de cervezas, aunque entre dentro de la categoría de amigo rarito. También hay gente que se sabe la alineación del Madrid y quien metió los goles de las ultimas Copas de Europa y son gente sana, ¿verdad, Dani? Bueno, volvamos a la cata.

La terminología ale, cerveza de tono rubio oscuro, casi rojizo, es lo que despista. En realidad, esta es una cerveza quadrupel belga, especiada y con añadidos para darle el carácter más invernal o navideño. Pero resulta que se les llama winter ale o christmas ale a todas las cervezas de este estilo, independientemente de que sean realmente ales o no. Como ya mencione en mi post del viaje a Chicago, te puedes encontrar hasta con una winter lager. Pinchad aquí.

En cuanto a color y aspecto, Dani ha acertado mucho. En el color, hasta más aún que yo, pero eso es cosa de mi daltonismo. Por eso mis descripciones son algo, podemos decir que generales. Pero, recordad, la cerveza no ha de ser juzgada por su color sino por su sabor. Toma frase mítica, ahí de regalo.

El olor, más dulzón y ácido, es característico de esta cerveza navideña. Recuerda algo a las frutas pasas que después se notan en su sabor. Y es justo aquí, al pasarla a la boca, cuando voy a ser algo más puntilloso. Es cierto que es una cerveza con sabores a pasas e incluso a orejones, pero tiene también sabores almendrados, que son los que maridan genial con esas nueces del bizcocho (por cierto, la próxima vez, un cachito para el cervecero “boss” no vendría mal, ejem ejem). Es verdad también que se nota mucho una especia, y más al calentarse. Esta especia oculta, que Dani no acaba de reconocer, es una mezcla de nuez moscada y canela que no era tan fácil de apreciar. De hecho, la primera vez que yo la probé, a mí me recordó a cardamomo o a pimienta.

Y en cuanto al tema del alcohol, ¡ay amigo!, eso se llama cerveza belga de las fuertes. De las que te hacen pensar lo bien que se lo pasaban los monjes fabricando su cerveza. Te fuiste a dormir como un abad, bien cenado y mejor bebido.

Por lo demás, así es esta cerveza de St. Bernardus, una de esas que hay que probar ahora que es época. Mi recomendación es acompañarla, aparte de con ese bizcocho que tengo que probar, con polvorones o mazapanes y con algún tipo de postre con frutas escarchadas.

Cervezas de navidad o invernales.

En estas fechas tan señaladas, os vengo a hablar de cerveza. Bueno, como siempre.

Cuando llega el invierno y se ponen las luces de navidad en las calles, las cerveceras sacan sus versiones de navidad. Puede que sean lager, ale, ipa o belgian strong, pero todas comparten algo en común: su receta está hecha para acompañar a este tiempo. Se les suele añadir en el dryhopping, o una vez finalizada la fermentación, algunos añadidos como pasas, canela, cardamomo, anís, almendras, clavo, piel de naranja… Cualquier cosa que pueda crear una cerveza con matices dulces y especiados que nos evoquen la navidad. No hay más patrón que este, pues cada maestro cervecero hace su receta como quiere, ideando desde cervezas con ligeros toques a canela, a cervezas de miles de especias.

Como ya hablamos por twitter, donde también podéis seguirme @_unasbirras, os voy a recomendar una lista de cervezas perfectas para estas fechas. No voy a dar una gran explicación de cada una, solo unos pequeños detalles para que os hagáis una idea y podáis descubrirlas por vosotros mismos.

Samuel Adams – Winter Lager.

Esta cerveza, de la que hablamos aquí, es de las más raras por ser una lager. No es muy especiada. Tiene toques de canela y jengibre muy suaves.

Brewdog – Hoppy Christmas.

De nuestros cerveceros escoceses viene esta american ipa de estilo navideño. A pesar de tener un nivel de lúpulos alto, no olvidemos que es una ipa de estilo americano, no es tan amarga como uno puede esperar. Tiene toques como de papaya o cítricos.

St. Bernardus – Christmas Ale.

Esta cerveza es, para mi gusto, la cerveza perfecta para definir la cerveza navideña más estándar. Es una cerveza belga con… Espera, espera un momento. Dentro de poco tendréis una descripción detallada de esta cerveza, en la primera entrega de la nueva sección “El Cervecero Invitado”, así que de momento os dejo en ascuas. (Aún no esta, espera un poco).

De Volle – Stille Nacht.

Es una cerveza de estilo strong ale belga, clara y con un fuerte sabor alcohólico (no en vano tiene 12%). Destaca además su intenso olor dulce y su sabor afrutado y especiado. Es de esas que es mejor probar directamente, en lugar de intentar decir a que te va sabiendo.

La Virgen – De Castañas.

Creo que no hace falta que mencione con que está hecha. Los sabores tostados de las castañas, mezclados con los tonos dulces de las maltas crean un equilibrio casi prefecto. Una cerveza perfecta para pasar las tardes tomando algo caliente, típico de este frio. Castañas asadas, por decir algo ingenioso.

Dougall´s – Invierno.

Los cántabros nos traen una english strong ale especiada. Es una cerveza con un toque ligeramente dulce, a fruta madura, frutos secos y membrillo. Además, al calentarse , tiene un toque picante proveniente de las especias.

Anchor – Christmas Ale.

La opción que nos viene de San Francisco es una cerveza oscura. No soy más exacto pues no viene nada de información sobre que maltas o demás ingredientes se han utilizado. Se podría decir que es una cata a ciegas. A través de su olor podemos adivinar sabores dulzones y a jengibre. En la boca, el gusto es algo más especiado y seco, con un punto picante.

Como maridaje para todas ellas, os sugiero los postres típicos de estas fechas. Todas ellas son perfectas para brindar después de una opulenta Cena del Solsticio. O de Navidad. O de Hanukkah. O, incluso, de Saturnales.

Celebres lo que celebres, puedes disfrutar de buenas cervezas este invierno.

Un cervecero en Illinois

Todo empieza en un aeropuerto. El viaje parecía sencillo, hasta tenía horas de escala de sobra en Dublín. Pero si fuera sencillo, no sería mi viaje. Para haceros un resumen: retraso de dos horas, corriendo escaleras arriba y abajo para pasar la aduana americana y llegando al vuelo a Chicago en última llamada. He de decir que el señor policía, en vez de preguntarme por terrorismos o armas, me pregunto si llevaba frutas. Las famosas manzanas asesinas de Europa.

23168046_10154756999497583_721120180580058514_n

La primera comida en territorio americano fue una señora hamburguesa. No iba a los Estados Unidos para comer ensaladas y chía. Sobre la dieta que consumí en América, decir que, de prolongarse unos meses, me habría causado diabetes y algún tipo de problema con el colesterol. Valgan como ejemplos la monstruosa pizza estilo Chicago, de la cual os hablaré más adelante, o la comida en The Cheescake Factory. Las almas caritativas que me acogieron en su casa, Leti y Mario, compartieron conmigo dichas comidas copiosas y, además, aventuras por la ciudad.

23415498_10154775988942583_2236874561239471162_o

Los dos primeros días los dediqué a un acercamiento al estilo americano: centros comerciales, compras y cine. De este último solo diré que se reclinan los sofás (los asientos exceden el nivel de butaca) hasta posiciones de semi-siesta (butaca arriba, butaca abajo).

Otro de esos días fui a comer al Wendy’s (¡qué recuerdos!) y, a la vuelta, descubrí porque Estados Unidos es una de las cunas para esto del craftbeer. En uno de esos supermercados, nada especial, uno de tantos en la North Milwaukee Avenue, ahí en uno de tantos pasillos, vi un paraíso. Un pasillo entero lleno de marcas de cerveza, de craft e industriales. Y al lado 5 neveras con cajones de 24 y 48 botes o latas frías. Y un mostrador frío donde poder hacerte tu propio sixpack por 9,99 dólares. De ahí saque la selección a probar, una decisión muy difícil, creedme. Al final, decidí probar dos de la marca Samuel Adams y tres de Goose, que son del mismo Chicago.

Samuel Adams Winter Lager.

samuel adams wintere 1

Una cerveza navideña suele tener ciertos toques especiados, sabores más navideños que se toman en invierno (Nota mental: tendría que hacer una entrada solo de cervezas de navidad. Sigamos.) Esta cerveza de color rojizo transparente tiene olor a malta con un toque especiado de fondo. En cuanto al sabor que tiene es, para que os hagáis una idea, el de una lager algo especiada. Esos sabores maltosos mezclados con toques de canela y jengibre. Según se calienta adquiere un cierto punto a naranja. El amargor es notable pero poco duradero, como buena lager que es. Podría ser tomada con sabores especiados, como el de un polvorón de canela, o almendrados, como el de una almendra rellena. No me miréis así, son bebidas de invierno, pues maridaje de invierno.

Decir que hacer una cerveza navideña con una lager es un experimento interesante y valiente. Lo normal es con una ale. Así que más puntos por el atrevimiento.

samuel adams winter 2

Samuel Adams Rebel IPA.

Rebel IPA 2

Vamos con una de esas cervezas que llevo queriendo probar muchísimo tiempo. No hace falta que os cuente que es una ipa, ¿verdad?. Si aún tenéis dudas, podéis ver aquí una explicación.

Tiene un color amarillo cristalino y espuma blanca. De esos que hacen que cuando preguntas “¿Qué cerveza te gusta?” haya quien diga “la rubia”. Y en tu mente aparece un cartel luminoso que pone “Hijo de la Mahou”. Ya me vuelvo a ir por las ramas… En cuanto a su olor es de intensidad media, muy herbal y ligeramente cítrico. Cuando la pasamos a la boca es ligeramente dulce, en un principio. Pero no os engañéis, en seguida llegan los sabores amargos y lupulados que duran todo el trago. Sin embargo, y esto es lo que creo que la convierte en algo muy interesante, su retrogusto es suave y más dulce que amargo, invitando a seguir bebiendo. Cuando se va calentando las maltas salen a relucir, sin perder ese punto fuerte de los lúpulos. Perfecta para acompañar una buena hamburguesa con su beicon frito. Recordad también que es una ipa americana, o apa.

Rebel IPA 1

Goose Winter Ale.

Goose winter ale 2

Empezamos con la cervecera nacida en la ciudad del viento, una de esas que, o estás por los Estados Unidos, o es bastante difícil de conseguir.

Comencé por esta Winter Ale de color marrón oscuro y espuma blanco oscuro. Esta es una cerveza de invierno más tradicional, con un olor intermedio a maltas, chocolate y muy ligero a frutas rojas. En cuanto la pasamos por la boca es poco amarga. Tiene tonos dulces, con toques a caramelo y cereal. La carbonatación y el alcohol se notan poco, haciéndola también muy bebible. La cerveza perfecta para ser acompañada del típico asado a la naranja o quizá de unos turrones.

Goose winter ale 1

Goose IPA.

Goose ipa 1

Aquí he de decir que primero la probé cenando y después la termine sin comida, y que la percepción cambió. Esto es debido a que el maridaje fue una pizza estilo Chicago, con salchicha de carnicería. Esa masa gorda, con su tomate especiado y fuerte sobre la mozzarella y la salchicha, cambian mucho la percepción de cualquiera.

Se trata de una cerveza rubia transparente con espuma blanca, y prometo no desviarme con el aspecto de la clásica cerveza de bar con servilletas en el suelo. Tiene olor cítrico de intensidad intermedia. En cuanto al sabor, con la pizza fue de ligero amargor, con un retrogusto casi inexistente. Pero en cuanto dejé de comer pizza, la cosa cambio. El amargor viene desde el primer sorbo. Es un golpe de amargor digno de una american pale ale, una ipa cocinada en suelo estadounidense. Tiene además tonos cítricos. Y el retrogusto quedaba suave y amargo al final del trago. Notad que he dicho “deje de comer” y no “se terminó la pizza”. Duró un día más. Y eso que cogimos la pequeña.

Así que queda claro: un buen maridaje para estas ipas amargas son las comidas especiadas y fuertes. A esta ipa de Chicago le iba genial a la pizza de la misma ciudad.

Goose ipa 2

Goose 312 Urban Wheat.

Goose 312 urban wheat 1

Aquí tratamos con una cerveza de trigo que se sale algo de los cánones del estilo. Tampoco mucho pero lo suficiente para destacar. Es de un color amarillo turbio, debido al trigo. Su olor ligero, floral y a limón, hace que ya nos demos cuenta de lo que pasa aquí: los lúpulos. Se han añadido lúpulos diferentes para hacerla tener un sabor que no se parezca al común. Este es dulce, a limón y cereal, este último del tipo del trigo. Tiene una carbonatación ligera y es muy fácil de beber. Algo diferente en el difícil mundo de las cervezas weiss, una cerveza para tomar con una Butterpretzel, como buena cerveza alemana, o con un perrito viendo un partido de la NFL

Goose 312 urban wheat 2

Tras las catas, retomo el relato del viaje por tierras del tío Sam. Dejadme que destaque algunos momentos y lugares de mi visita. No son todos, ni los más importantes, tan solo un pequeño muestrario:

23511040_10154775969262583_7310993558484707773_o

– En la estatua de Michael Jordan me hice foto, como correspondía. A la ida pasamos por el típico colegio americano de las películas, con ese campo de baseball donde Timmy, que está a punto de hacer un homerun, mira a la grada pensando que su padre, como siempre, no estará. Y ahí está animándolo. Ha dejado atrás su trabajo y está apoyando a su campeón. A la vuelta pasamos por Little Italy, todo muy americano. Y cerramos el día con el típico almuerzo de tortilla de varios huevos.

– Hice fotos en “La Judía”, o The Cloud Gate, y en todos los rascacielos, famosos o no. También en el Chicago Trivium, con sus piedras traídas de todo el mundo. Va a resultar que los británicos y su museo no son los únicos expropiadores…

– La subida a la torre Sears, o Willis, y su Skydeck. Para alguien con miedo a las alturas, es todo un logro desbloqueado. Por si no lo conocéis, es una especie de terraza de cristal a 103 pisos de altura sobre el suelo. Da bastante impresión.

– Los viajes en tren a las afueras de Chicago y de vuelta, rodeado de trabajadores, por paisajes dignos de un videoclip de Rise Against y tomando un refresco de vainilla y cereza.

– Descubrir que su forma de conducir es diferente a la nuestra, y no solo en lo relacionado en las marchas. Se les permiten algunas piruetas dignas de película.

– Todo, y me refiero a todo, es grande. Sus casas, sus coches, sus farmacias (si se puede llamar farmacia a un supermercado), sus avenidas, sus comidas, sus refrescos, sus cafés, sus centros comerciales, sus raciones de palomitas, sus ofertas en ropa, su desconocimiento de más allá del charco, su falta de cobertura social, su número de banderas en cada rincón disponible, su número de marcas de cerveza, locales o nacionales, y una larga lista de cosas. Todo es a lo grande.

Podría escribir muchas cosas más que me pasaron o que vi, pero no quiero alargarme. Así que como recomendación cervecera final: si podéis llegar a conseguirlas, todas las cervezas de las que os he hablado son cien por cien un acierto en su estilo. Espero poder volver hablaros pronto de otro viaje. Mientras seguiremos con las cervezas.

Historia de dos catas.

Hay veces que parece que los planetas se alinean y ocurre que los dos días que tienes libres de trabajo haya dos catas a las que asistir. Dos catas totalmente diferentes y dirigidas a públicos diferentes. Y uno, que es un poco especialito, no puede evitar compararlas.

Pero como no quiero que os veáis polarizados intentaré ser lo más objetivo que pueda. Y creo que en el ámbito de la cerveza sí que podré.

Cata de iniciación en el Oldenburg:

Para hablar de esta cata hay que ponerse en antecedentes: digamos que es una cata para eventos tipo despedidas de soltero (como fue mi caso) organizada por personas que no tienen demasiada idea de cerveza, que no es un delito, ojo, pero sienta las bases de por qué no fueron demasiado bien algunas cosas.

Nos dio la cata José Luis, el dueño, maestro cervecero de gran experiencia a través de los años, fue de trato muy agradable. En el momento que alguien mencionó que un servidor cocinaba y sabia de cerveza, empezamos a hablar entre los dos bastante.

Hay que decir que, además, la naturaleza del evento (no olvidemos que era una despedida de soltero) no propiciaba que hubiese mucha gente entregada a hacer preguntas. Quizá sea ese el problema de esta cata. Gran parte de las personas se fueron sin saber el estilo o sin saber los sabores que tendrían que haber encontrado. Yo pienso que no es culpa de José Luis, sino de la falta de conexión de algunos de los participantes.

Al ser una cata de iniciación, se probaron diferentes estilos.

-Krusovice Premium: esta es una cerveza checa de estilo Lager con cuerpo y amargor ligeros. Color dorado claro. Lo que se podría esperar de una Premium de la republica checa.

-Weihenstephaner Hefe Weissbier: Si hablamos de marcas de cerveza alemana, esta siempre ha de estar en la lista. Cervecera de las afueras de Múnich, cuenta como la más antigua fábrica de cerveza del mundo activa actualmente. Desde 1041. Su Hefe es lo que uno espera en una cerveza de trigo: tradicional y perfecta.

-Fuller´s London Pride: Procedente de la tradición inglesa de cervezas Ale llega esta Pale ale. De color dorado o ambarino y sabor ligeramente amargo al principio porque al pasar a garganta se queda una ligera sensación dulce en la boca.

-Rogue Brutal IPA: a pesar de ese brutal de su nombre es una cerveza muy bebible. Una Ipa equilibrada de sabores y olores cítricos. Tiene además un amargor no muy fuerte pero si persistente. Una Ipa americana que viene a demostrar que no todo es amargor en las Ipa de más allá del atlántico.

-Rochefort 10: una cerveza de abadía con denominación trapense. Ya os hablaré en adelante de lo que ello conlleva. Esta strong ale belga tiene color oscuro. Además tiene sabores como de chocolate amargo y tonos afrutados.

IMG-20170924-WA0034

Cata de estilos alemanes:

Esta cata fue en la, ya conocida por todos, tienda de Birra y Paz. Era una cata más específica para celebrar el Oktoberfest alemán. Puede que este caso suene a una cata para expertos o personas con ciertos conocimientos del mundo de la cerveza, pero no es así. Mari Paz y Miguel Ángel explican desde la fabricación hasta una pequeña introducción histórica de la cerveza, en este caso dedicada como ya se ha dicho a los brebajes germanos.

-Weihenstephaner Festbier: Cerveza elaborada especialmente en marzo, por eso son llamadas también Märzenbier, para el Oktoberfest. Son cervezas ligeras y de poca graduación, principalmente para que se pueda beber la mayor cantidad en el festival. Esta cerveza tiene un sabor suavemente dulzón y nada de amargor al retrogusto. Haciéndola muy fácil de beber y disfrutar.

IMG_20170924_185051_813

-Schneider Weisse Ta 10: Viene de la mano de la fábrica más antigua de cerveza de trigo. Como buena cerveza de trigo tiene ese cuerpo, turbidez y olor a plátano y frutal propios del estilo. Pero además un sabor y olor intenso a clavo que la hace diferente a tantas otras weisse.

IMG_20170924_190632_380

-Köstritzer Black Lager: Esta cerveza negra tiene poca intensidad en su olor. Es una cerveza de sabor torrefacto principalmente. Tiene además poca carbonatación. Recuerda un poco a una porter.

-Ayinger Celebrator Doppelbock: Es una cerveza oscura con cuerpo. Tiene olor a chocolate y frutos. Es de sabor chocolate amargo y cierto dulzor. Se nota su graduación alcohólica tanto en la boca como al pasar hacia estómago. Recomendación de cervecero, dejar que se vaya calentando según se degusta, esto hará que surjan sabores más caramelo y le dará un toque diferente.

IMG_20170924_192856_164

Por todo esto es importante saber dónde va a ser la cata, quién la va a llevar acabo y qué ambiente va a tener, sobre todo esto último es muy importante. Pero no penséis que no saco nada de la primera, no fue mala cata, solo fallaron algunas cosas más ajenas a la propia cata en sí. Todas las cervezas que probé son grandes cervezas que recomiendo totalmente.

Why Rusia de Laugar y La quince

Hoy vamos a hablar de algo bastante raro, una stout blanca,algo difícil de encontrar.

IMG_20170921_220511_689

Es una stout, pero no en color. Es una cerveza ambarina que ha tenido ciertos añadidos de dryhopping para intentar obtener los aromas y sabores que salen al usar maltas más torrefactas.

Ya os estoy escuchando: “Ya está usando palabrejas de esas de cervecero listillo”. Sí, es verdad,pero aquí estamos para aprender, bueno, y para beber cerveza también. Dryhopping vendría a significar, si traducimos mal y pronto, lupular (de lúpulo) en seco. Bien, este término se usa cuando se añade, una vez hecha la primera fermentación, algún añadido. Este añadido puede ser lúpulo mismamente, que le añadiría aromas y olores sin sumarle amargor. También puede ser café, cascaras de naranja, clavo, cardamomo y un largo etcétera. Se le puede añadir casi tantas cosas como uno quiera, como con los gin-tonics, pero bien.

Esta cerveza viene de una colaboración de los vascos de Laugar y los madrileños de La Quince. De una unión entre tales cerveceras, de gran bagaje en el mundo de las craft, solo podía salir algo rico. Tiene un color ambarino oscuro, como si fuese una ipa o una amber ale. Los olores se parecen a los que podríamos encontrar en una stout, tonos café o chocolate, pero menos intensos. Pero en boca la cosa cambia. El sabor es de primeras dulce seguido de un amargor de café y chocolate. Cuando atempera tiende a aparecer un sabor a licor y vainilla tenue, pero que le añade mucho al sabor general.

IMG_20170921_220347_615

 

Es una cerveza ligera a pesar de sus 7 grados de alcohol. Y ese tono dulce hace que maride genial con postres. En mi caso fueron unas natillas. Aunque podría ir genial con un brownie con nueces o un helado de chocolate y vainilla.

Mi conclusión sería que es un estilo nuevo nada común y difícil de conseguir. Por cierto, gracias a Mari Paz, de Birra Y Paz, por guardarme una botella. Como decía no es una stout, eso para nada. Pero es un estilo que, si se produce más y pulen ciertos aspectos, podría ocupar un hueco como ya lo hacen las black ipa.IMG_20170921_220446_598

Semmi Skimmed Occulist de Brewdog.

 Hoy es 2 de noviembre. Bueno, quizá cuando lees esto no, pero sí cuando fue escrito. Ya me estoy yendo por las ramas. Este 2 de noviembre de 2017 ha sido el International Stout Day y por ello se ha creado un evento para tomar y describir la cerveza elegida ese día.

Para algo así he elegido la Semi Skimmed Occultist de Brewdog. Una, atención al estilo, milk coffee chocolate vanilla oatmeal stout. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Vamos por partes y veréis que no es el nombre de un videojuego, ni nada parecido. 

El café, la vainilla y el chocolate son añadidos de dryhopping. Por lo de “milk”, pensaréis que se le ha ido añadiendo leche, pero no. Atención que viene la clase de química cutre. Se llama milk o latco, a las cervezas a las que se les añade una porción de lactosa antes del fermentado. Las levaduras no se pueden “comer” bien este tipo de azúcar, por lo que dejan cadenas de lactosa por ahí sueltas. Esto hace que la cerveza tenga más cuerpo y menos amargor. La última parte, lo de “oatmeal”, es porque no sólo se le añaden maltas normales, sino que una porción es centeno y trigo. Esto añade aún más cuerpo y sabores a cereal.

¿Veis?, ya no suena tan terrorífico. Elegí esta cerveza para el International Stout Day por su complejidad de sabores y añadidos. Así que vayamos a la cata.

El color negro intenso y la espuma tirando a café son los propios del estilo. Tiene un olor intenso, con aromas a café, a cereal, a vainilla y a chocolate. Al beberla fue una sorpresa: de una cerveza así me espero un amargor de café intenso y retrogusto, pero no fue así. Esta cerveza es ligeramente amarga, con notas dulces por la lactosa. El sabor a café y chocolates es muy pronunciado pero, una vez pasa, no queda rastro de amargor. Cuando se calienta, se notan el sabor a cereal y, muy suavemente, la vainilla.

Para catar use lo que podríamos llamar doble maridaje. Realmente significa que me la tomé acompañando a la cena y al postre, pero eso no suena tanto a experto cervecero. Primero la tome con unas pizzas, que si bien no son la mejor mezcla, daban un buen contrapunto. Pero después llegó el postre. Aquí hago el inciso de recordar que era la 1:30 de la mañana del 2, es decir era casi día de todos los santos. Sigamos. Termino la cata con una bandeja de buñuelos de viento de diferentes sabores. Esto es muy recomendable. El cambio de sabores y texturas de los rellenos hace variar la cata y apreciar diferentes notas de sabor. Un acierto sin duda, de cerveza y de postre.

20 years Celebration Stout, The Porter House.

Este año, tras muchos de espera, pude ir a Irlanda. En concreto viajé a la ciudad de Dublín. Allí, como buen amante de la cerveza visité la fábrica de Guinness. Pero no me detuve ahí. Fui a uno de esos locales de cervezas craft, el único pub de todo Dublín que no sirve Guinness. Una rareza, la verdad. Allí, en The Porter House, además de degustar cervezas de todo el mundo y de estilos muy variados, tienen sus propias variedades. Fabrican IPA, Pale Ale, Porter… y una gran variedad de stouts, como no podía ser de otra manera.

img_20170921_143032_929.jpg

Ahora que lo pienso, no os he hablado de que es una stout, cerveza variante de la Porter. Vale, tampoco os he hablado de esta. Bueno, volvamos a viajar en el tiempo. Reino Unido, revolución industrial. Con el control del tueste llega la capacidad de hacer cervezas cada vez más pálidas. Pero también, con dicho control, se empiezan a hacer cervezas más negras. Estas cervezas, llamadas Porter, son ligeras, pero de sabores tostados. Y derivadas de ellas llegan las stout. Son cervezas totalmente negras. Tienen sabores tostado, torrefacto, chocolate y regaliz, además, su cuerpo es más denso, convirtiéndose en parte del alimento de muchos obreros de Reino Unido. Tienen gran calado en Irlanda, donde un subtipo, la Dry Stout, se ha convertido en la bandera de la cervecera Guinness. Ahora imaginad, ese obrero que llega al pub, se quita su gorra y, con su pinta en la mano, charla con sus compañeros de la fábrica. Pensad ahora en esa misma pinta en manos de un joven que, en ese mismo pub, años después, mira su móvil para ver la hora y escucha de fondo un grupo de folk irlandés. A pesar de las diferencias de receta y de años, los dos beben esa stout que a todos nos viene a la cabeza al pensar en Irlanda.

img_20170921_143020_741.jpg

La cerveza de la que hoy hablamos pertenece, además, a una tirada fabricada con motivo de su 20 aniversario. Y, aunque la degusté en Dublín, la compré también en Birra Y Paz para tomarla de nuevo aquí. Es de color negro y tiene una espuma persistente. El típico aspecto de una stout. En cuanto al cuerpo, es medio sin llegar a la densidad de otras stout. Tiene olor a tostado, a torrefacto y, ligeramente, a regaliz. Cuando la pasamos por la boca, su sabor amargo es característico, no muy intenso ni con retrogusto, pero notable. Tiene además esas notas a chocolate amargo y café torrefacto de fondo que le dan el punto perfecto. Como ya dije es de cuerpo ligero haciendo que sea fácil beber más de una. De maridaje le va algo salado, tipo pescado o, como la gran mayoría de stouts, dulce. Yo recomiendo un trozo de chocolate con almendras o de chocolate con café, esto hace que resalten los sabores tras el torrefacto.