COPA REINA 2020

Pues otro año más fui invitado a la copa de hidromiel que organiza la A.E.S.H.I., la Asociación Española de Hidromiel. Y otro año puse mi pequeño grano de arena participando como juez.

Debido a la situación actual, pandemias y esas cosas, el evento fue más reducido que el pasado año. Pero aun así los jueces fueron de calidad, a la altura de las muestras a juzgar. No diré mucho de cada una pues por normas de la copa no sabías ni nombre de productor ni nada. Solo podíamos leer ingredientes y alguna elaboración especial. Pero si hablare de cómo fue la experiencia.


Llegué a las 10 de la mañana con bastante sueño. Que el señor que os escribe tiene horarios tardíos de sueño, por así decirlo. Allí estaba Pablo, como siempre contra viento y marea con este proyecto. Después de una medida de temperatura y gel hidroalcohólico pase a ver como estaban organizadas las mesas. Este año en vez de 4 o 5 jueces éramos 3 respetando distancia de seguridad. En mi caso estaba con Ernesto de cervezas Yria, cervecera de Valdemoro que siempre recomiendo, por cierto. Y nuestro juez de mesa era José Manuel BJCP. Ah ya, que nunca os he hablado de eso. Pues veréis es alguien con el título de BJCP, es juez titulado por así decirlo. El Beer Judge Certification Program es una organización estadounidense que se dedica a fomentar y desarrollar el conocimiento y apreciación de sidras, cervezas e hidromieles. Así que alguien con esta titulación sabe muchísimo de sabores y olores de forma mucho más técnica que un servidor, por ejemplo. Y gracias a José Manuel, la mesa tuvo un ritmo muy decente. Siempre respetando la individualidad de cada juez ayudo a poner puntos en consenso.

Según fueron llegando los jueces de las mesas empezamos a catar y juzgar las 23 hidromieles por mesa. Se que suena a cogorza, pero recordar es una cata, se prueba con un par de sorbos pero no se llega a tomar mucho. Además, a medio día hay parón para comer, todo esto cortesía de la organización y Pablo. Este año fuimos a un chino que, en la humilde opinión de este cervecero, siempre es un acierto.

Sobre las hidromieles diré que, en la sección de caseras, que era la mía, el nivel estaba muy alto. Hubo pocas con fallos que fueran realmente desastrosos, solo pequeños errores. En cuanto a la inmensa mayoría quedamos muy gratamente contentos. A título personal, el hecho de catar tan buenas hidromieles de artesanos en su casa me hace pensar que el mercado de la hidromiel tiene un gran futuro. Si alguno de los caseros que presentó y tiene una nota alta me está leyendo solo le diré una cosa: adelante, saca eso al mercado por el bien de todos.

También contaré que además de hidromieles se presentó un destilado de hidromiel. Lo destaco porque me pareció a la par curioso y rico. Bien sabéis que no soy de destilados, pero el sabor de la hidromiel con el alcohol y el anís estrellado hizo que pensase en tener una botella de eso para cerrar las comidas de navidad.

Además, espero que tanto este artículo sirva también para divulgar esta bebida, su copa, productores y demás mundo. Porque, así como la cerveza hace unos años, tiene ahora cierto estigma. Hidromiel, y tu cabeza se va a un melenas vikingo. Eso sí, no vas más allá y piensas en espada y brujería. No quiere decir que no haya vikingos o de tal apariencia entre los hidrmieleros, porque abundan las barbas y pelos largos. Pero, cuando todo el mundo vaya conociéndolo y cada vez serán caras diferente las que empezaran a cocinar esta bebida.

Como resumen final yo diría que la calidad de este año ha sido muy alta, la organización perfecta y el ambiente genial. Pablo cuenta con mi espada para el año que viene. Porque yo espero que la copa de la reina este con nosotros muchos años más.

ENTREVISTA A GRENDEL

Hoy os traemos algo diferente y más largo de lo normal. Ha llevado tiempo poder traeros esta entrevista: coordinar agendas, transcribir la entrevista, una pandemia mundial… esas cosas que pasan. Sé que no es un formato que hayamos explorado hasta ahora. Aquí se suele hablar de temas relacionados con cerveza. Pero, como digo de los estilos de cerveza, “nunca viene mal ampliar miras”.

Y hoy vamos a ampliar mucho las miras. No solo os traigo una entrevista, os traigo una entrevista a Grendel, marca de hidromieles. Ellos son Pablo y Hugo que, además de abrirme las puertas de su casa, me concedieron unos minutos de su tiempo.

¿Por qué hidromiel y no cerveza? ¿Cómo empezasteis? ¿Cómo os picó el gusanillo de “vamos a cocinar hidromiel”? ¿Cómo empezó todo el tema de la hidromiel?

Hugo: En principio nos picó el de la cerveza, y, de hecho, empezamos a hacer cerveza.

Pablo: Si, de hecho, empezamos a hacer cerveza con mi hermano y otro amiguete y al año o así mi hermano se fue, entré yo.

H: Por el 2012 me picó por saber cómo se hacía la cerveza. Empecé a mirar y entonces enredé a su hermano y un colega y empezamos a hacer unas cosas horribles, porque tampoco soy muy metódico ni muy de leer y estudiarme las cosas, así que… era más salvaje.

Yo fabricaba con mi hermano y superguay, pero cuando te quedas solo es como “bueno pues…”. Y llegamos a fabricar 3 añitos, dos años casi largos.

P: ¿Cerveza?

Cerveza, hidromiel de vez en cuando, como…

H: Yo conozco mucha gente que, o sea, nosotros hemos cocinado con gente también, en plan de “oye, tío ¿te apetece venirte…?”.

Es que es algo que es muy común el reunirte con gente: “¡Eh! vamos a fabricar cerveza”. Se juntan unos cuantos amigos y se hace entre todos. A mí, cuando me lo contaban, decía: “joder, pues yo fabrico con mi hermano en plan de ¿Te apetece hacer cerveza?Pues venga, va, compramos los ingredientes, la hacemos y embotellando entre los dos ahí en el salón. Pero como una máquina de montaje “tú me das, yo te doy”. Pero bueno, así que… ¿realmente empezasteis por el mundo de la cerveza?

H: Sí, fue después, al irse su hermano y mi colega estar en otras cosas, Pablo me dijo si quería hacer con él alguna cocina así y demás, y empezamos a hacer, pero luego ya fue Pablo que dijo… “vamos a hacer hidromiel”.

P: Sí, porque, como tú dices, pues es igual, desde el mundo friki que se han leído ESDLA o, si esto no por ir de antiguo ni nada, o de yo estaba allí, pero quiero decir todo esto de Vikings o cosas de estas. Yo no sé si llegó incluso un poquito después, que a mí las fuentes pues son eso, ESDLA, todos los libros de fantasía, juegos de rol…

Todos beben hidromiel, cerveza y alguna cosa rara.

P: Sí, entonces, habiendo aprendido con él a hacer cerveza, pensé “no puede ser”. Aunque fuera mala, no puede ser muy diferente el fermentar otra bebida. Y luego, además, ya desde un punto de vista práctico, es más rápida de hacer. O sea, con el hidromiel a lo mejor una cocina que hemos hecho así en plan… no a matacaballo pero ya perfectamente coordinados y tal pues en un par de horas estás ya terminando de limpiar, y con la cerveza hay alguna que nos hemos tirado diez horas…

H: Además, siempre hace falta con la cerveza dos personas prácticamente, y con la hidromiel realmente uno puede cocinarla solo.

Sí, la última la hice yo solo.

P: Es más rápido.

H: Mancha menos…

P: ¿Por qué hidromiel en vez de cerveza? Bueno, se utilizan menos cosas. Y eso que la miel es un por culo.

Pero eso es porque se puede contaminar mucho más, es más difícil que se contamine que con la cerveza, con la cerveza es combinarla con algo contaminado y ya todo a la mierda. Como las levaduras y demás que se usan en la hidromiel, que no son tan tiquismiquis como otras levaduras, es más difícil que la contaminación, con lo cual no tienes que ser tan tiquismiquis con todo. Tienes que tener todo perfectamente limpiado, todo perfectamente tal y cual, aunque lo haces igualmente, no tienes ese problema, ese hándicap de que tiene que estar todo perfecto.

P: Fíjate que yo conozco a cerveceros que llevan mucho tiempo haciendo cerveza y han hecho hidromiel y se les ha avinagrado, nos lo contó una chica que vino… Vamos, cerveceros que han participado de jueces en concursos y que han estado ahí. Que presentan concursos y que ganan concursos y que tal y que cual, y que están todo el día de feria y que han hecho hidromiel y…

H: … Que lo que tiene es que tiene menos procesos; y, al tener menos procesos, es más difícil que se te vaya en uno de los lados y se te joda.

P: Eso es, es más fácil tener el control, por el lado de la contaminación ahí ya no lo sé, porque también es cierto que se tira más tiempo fermentando. Fermenta más lento, y eso puede provocar que algún organismo de estos oportunistas… Y luego, además, una de las escuelas digamos que pretenden no hervir el hidromiel, ni siquiera calentarlo a pasteurizarlo, lo dejan tal cual, como si haces vino. O sea, tú mezclas la miel según te llega con el agua, entonces digamos que ahí también existe riesgo.

Hay mucho riesgo, sí, ya no solo de oportunistas, sino que la propia miel tenga alguna cosa, eso es un problema.

P: Aparte de eso, luego lo que sí que vimos es que había un nicho ahí, porque cerveza hace todo el mundo, macho, y nosotros, de hecho, cuando empezamos en 2013 o una cosa así, ya había bastantes fábricas artesanas. Además, gente que hacía muy buena cerveza y que sabía mucho de cerveza. Ahora hay más, pero por aquel entonces ya era.

Yo entré en el 2014 en el mundillo y eso era ya una cosa de imposible meterte en nada.

H: Cerveza sí que seguimos haciendo hasta hace quizá dos años.

P: Sí, pero por falta de tiempo no podemos hacer nada. Nos molaría seguir cocinando cerveza, pero es una paliza, macho.

H: No comercialmente.

P: No, comercialmente no, eso ya lo hemos abandonado.

No, claro, el tema de las dificultades imagino que también está. De que las materias primas son diferentes, la miel es cara. Pero la levadura, el lúpulo… son más específicos. Es más fácil empezar en tu casa “oye cocinemos hidromiel”, hacerla en tu casa, coger la miel del Mercadona, que es lo que hice yo y no está mal, la levadura fresca…

P: Sí, es cierto que en el Mercadona no venden malta.

Dales tiempo

P: Para pillar cosas de cerveza tienes que ir a tiendas especializadas.

Quizá esa es una de las ventajas del mundo de la hidromiel en ese sentido, que es más fácil empezar en casa.

P: Sí, al final no necesitas tantas cosas.

Yo he visto vídeos de gente haciendo hidromiel con una botella, una garrafa, un globo para que salga el gas, un agujerito y ya está. Y yo con mi fermentador pensando “pero ¿qué hago yo con esto?”.

P: Claro, porque al final, si no tienes que hervirla, te vale la olla que tengas en casa y una garrafa, no necesitas la red esta para coger el lúpulo, ni tampoco necesitas ni enfriarlo superrápido.

H: Ni mantener la temperatura durante determinado tiempo con una nevera o lo que sea.

P: Pues eso, como cuando estás macerando pues una termonevera, o tener una olla con un termostato. En ese proceso sí es más fácil, y a nosotros, de hecho, nos gusta, desde el punto de vista de que intentamos, aunque, bueno, no siempre. Intentamos hacer siempre el mejor producto, pero dentro de eso, utilizando cosas que la gente pueda tener por casa.

¿Cuándo fue el momento en el que, una cosa es que digas estoy fabricando tal con mi colega, dijisteis “vamos a sacar una hidromiel a la venta, a ver qué pasa”?

H: No se decide un día concreto, ¿no? Va saliendo poco a poco.

P: No, es que luego los amigos te van pidiendo. Sí es cierto que hubo un momento en el que, a lo mejor cuando compramos las botellas, no lo sé, el primer palé.

H: Ya vendíamos de cinco en cinco.

P: Sí pero que digamos desembolsos fuertes, de coger y decir… a lo mejor el fermentador de 200l.

H: Que fue hace poco.

P: Sí, no hace mucho.

¿Cuál fue el primer lanzamiento en plan de “esa fue la que…”?

P: Yo creo que fue a partir de que… al menos que empezamos a calcular costes y pasamos de vender a coste de materia prima a añadir un beneficio. Yo lo que creo que es de coger y hacerte tus cosas en casa. O sea, digamos, te imprimes las etiquetas en casa, la primera etiqueta que tuvimos, robé una imagen de internet y la puse ahí chusqueramente, compras la miel en el Mercadona, y se la regalas entre comillas a los amigos. Y de ahí a decir “¿me merece la pena encargar etiquetas y comprar una botella más guapa?”. Me merece la pena si lo cobro. Entonces ya no puedo vender este producto a precio de coste, por todo el esfuerzo que me genera. Pues a lo mejor las primeras 6 o 7 remesas u ocho que las haces así sin saber mucho tal. Pero ya a partir de una que dices, joder, y además les gusta, y ya te vienen a pedir y ya es como “ya no la hago solo cuando me apetece”, que también, pero la hago porque se me acaba.

Porque me piden más.

P: Claro, ya no es para mi consumo, a eso voy. Ya no es solo que te la hagas como la cerveza, al final muchas veces llevábamos a fiestas, o…

O regalas a amigos.

P: Sí, eso es, pues ya no es para eso, la cerveza sigue siendo para eso, pero el hidromiel ya en un determinado momento es que la voy a hacer para vender. Y la fecha no sé, sí que es cierto que el tema de la fábrica Maravillas que es del 2017, por ahí creo que fue, hace casi 3 años, pues… hombre, esa fue la primera colaboración así un poquito más grande que hicimos, y ya te va encaminando, sí.

Diferencias entre la hidromiel y la cerveza. Un punto que para mí es muy importante y muy interesante es que vosotros no tenéis el mayor hándicap que tienen las cerveceras. Pero también es un pro, y es la ausencia de una gran industria. Es decir, no tienes Mahou, ni tienes Heineken, ni tienes San Miguel. Que la gente verá eso y tengas tú que meter la zarpa. Tienes un mercado vacío, más o menos vacío. ¿Eso es mejor o es peor? ¿Por qué? Porque son dos puntos más o menos sobre el desconocimiento del gran público. Porque como es algo que no hay una gran marca, no lo conocen y no lo ven, salvo… pues eso, gente como tú o como yo que vemos ESDLA y decimos “tengo que probarlo”. Pero bueno, aparte de eso, ¿es mejor o es peor la ausencia de esa gran industria como es el hándicap de las grandes cerveceras?

H: Como todo siempre hay cosas buenas y malas. Si la industria ya está montada y tú tienes suerte de tener un capital que te ha caído más o menos de golpe y la puedes montar enseguida y todo fluye, pues está de puta madre que ya esté montado. Pero si no tienes una industria detrás y tú la puedes ir generando, es más esfuerzo, pero también te aseguras tú estar capitaneando un poco con el resto de gente.

A eso me refiero, por ejemplo, yo considero que, a pesar de que es mucho esfuerzo, claro tenéis que, junto con Valhalla y todo este tipo de gente, tenéis que abrir mercado, pero es verdad que es mucho esfuerzo, pero es vuestro mercado, es vuestro nicho. No hay que quitar al gigante.

P: Sí, respecto a eso sí que es cierto que, bueno, como dice Hugo, si se hubiera dado el caso de que nos hubiéramos metido en la cerveza, tú no vas a inventar el Beermad, y no vas a inventar el Barcelona Beer Fest, y no vas a inventar los concursos cerveceros que ya están. Sí que es cierto que en España a lo mejor uno de los que más fama tienen, que es el de Jardín de Lúpulo, que al final es un blog, pero también la cerveza artesana está en ciernes, pero sí que es cierto que al término de festivales y todo eso, ya se han metido lo que tú dices, las empresas y tal. Y con el tema de la hidromiel no se ha permitido. O sea, para una cosa tan pequeña como nosotros dos, organizar el campeonato de la copa reina es un reto. A mí, desde luego, me gusta más esa parte, ¿sabes?, porque te permite ser pionero, y ves las cosas de otro punto de vista. Es terreno inexplorado, digamos, en ese aspecto. Eso para mí es atractivo.

Yo además lo veo bonito. A mí sinceramente me encantó que me invitarais, me encantó asistir, me pareció un evento superinteresante la copa de la reina. El hecho de decir… es el primer campeonato. Porque sí es verdad que, si un año consigo, ojalá, ir al Barcelona Beer Fest, joder, me gustará. Pero, claro, ya será la nosecuántas edición, habrá un montón de gente, se habrán presentado un montón de cervezas… En cambio, eso es la primera vez, probablemente esta gente que hemos presentado… pues de aquí a diez años son grandes hidromieles…

P: Somos los popes, pero incluso digo los jueces. Al final leía hoy en una entrevista de El País que el otro día vino una mujer que lleva una sección de gastronomía y me estuvo preguntando cosas igual y también había preguntado por el de Viking Bad. Y leí que decía José, de Viking Bad, como era una de las tres personas de España que tiene el título de Juez de Hidromiel. Porque se fue a Polonia y, de hecho, se lo sacó el año pasado, ¿sabes?, es que está todo empezando.

Es que sois pioneros, tenéis todo por hacer. También es cierto que, al tener todo por hacer, puede dar una pereza enorme. Tanto económica como de esfuerzo. Pero… es eso, que lo que consigues lo has conseguido tú, no hay gente que te ayude en plan “ah, pues yo bebo normalmente Guinness, ¿tienes un stout? Voy a probarla”. No. Es más bien: “yo nunca he bebido hidromiel en mi vida, esto qué es?”. Es un trabajo que tiene más recompensa, creo yo. En cuanto es mucho más esfuerzo el que hay que hacer, pero es verdad que todo ese esfuerzo es tuyo, todo lo que se consiga lo habéis conseguido vosotros. Y luego… ¿fácil o es difícil el tema de distribución con eso de que estáis “in the beginning”?

P: A nosotros, sobre todo por el precio, porque producimos superpoco. Somos muy pequeños y, entonces, pues se nos va todo. Claro, es una economía de escala al final, entonces los precios que les damos a las tiendas les horroriza. De hecho, hemos tenido hidromiel en tres o cuatro sitios, en la Fábrica Maravillas cuando la sacamos, en el Club Cervecero Villalba, en la Fábrica de Cerveza… y siempre se ha vendido sin problemas. Si la gente iba y compraba, no me importaba pagar 5 o 6 euros por un tercio, que nunca ha sido una cuestión de precio. Pero una cosa es convencer al público que a lo mejor está en un evento y la va a probar y tal, y otra cosa es convencer al señor que lleva la tienda. El señor que llevaba la tienda funcionaba con beneficios, entonces convencerle de que puede vender por 6 pavos una bebida que la gente no conoce mucho… porque además la venta tiene que ser proactiva.

El problema que tienen las tiendas es la distribución también, que conocemos a más de un dueño de tienda cervecera. Tienen problemas en cuanto a que los distribuidores hacen con ellos lo que quieren.

P: Sí, a nosotros lo que nos ha pasado es que no tenemos stock, como producimos muy poco… estamos pensando en expandirnos un poquito, entonces la idea era, como somos nómadas, hacer colaboraciones con más fábricas, con la gente esta de Crisada, por ejemplo.

Que es la forma en que se empieza.

P: Entonces resulta que, para colaborar con ellos, queremos antes examinar, digamos, paso por paso todos los procesos, porque te vas a una fábrica nueva, en volumen diferente y tal. Es fácil que no te salgan las cosas tan bien como suelen…

Como me dijo el de Vulturis, que cuando fabricas 25 l tiras 25 l, pero cuando fabricas en 200, la rabia es muy grande. Como haya un fallo…

P: Y ya ni siquiera un fallo porque, seguramente, ellos ya saben hacer hidromiel y la hacen bien. Pero sí del tema de que ellos no la clarifican. Nosotros tenemos una puta pelea con la clarificación, queremos que nos quede cristalina, a veces no nos queda cristalina, entonces digamos que queremos tener un producto, como no vivimos de ello, como de momento nos da para pagar la próxima remesa y la próxima tal, somos muy pijoteros con eso, nosotros queremos tener un producto así muy de pitiminí.

Yo te digo una cosa, no está mal ser pijotero en cierto tipo de cosas, yo con el tema de la cerveza… mi madre siempre me decía cuando fabrico cerveza y la pruebo, mi madre me dice “pero si parece que está buena”. Pero no está como yo quiero, es que no me ha salido. Fíjate, hice una navideña, la empecé a fabricar en septiembre para que estuviera madurada y en navidades a mí me daba que estaba inmadura, a nadie más le daba que estaba inmadura.

P: ¿Qué alcohol tenía?

No tenía mucho, tenía unos siete, pero bueno, que tenía un montón de especias, le eché yo las especias a medida, y según todo el mundo, incluso para Mari Paz de Birra y Paz, estaba bien. Pero a mí me sabía inmadura.

P: ¿Te guardaste algún tercio?

Tengo por ahí alguno. Tengo todavía de una cerveza que hice con miel que estaba muy buena, alguna navideña…

Procesos de trabajo, ¿de dónde salen las ideas de las mezclas y de las recetas locas?

P: Sí, porque Hugo tiene también recetas locas, o sea que te diga…

H: Es que tampoco sé de ningún sitio así muy concreto. Vas viendo especias, vas viendo frutas y vas pensando “ah pues esta podría quedar bien”.

P: El otro día de hecho nos preguntó una mujer, porque tenemos una de coco y anís.

H: Que nos dijo que “de qué forma mística se nos ocurren las recetas de druidas”. A mí me hizo gracia eso. Al final son ingredientes y pensar qué puede quedar bien.

Hay gente que te dice “me pongo a pensarlo tranquilamente” y yo soy de los de “mmm ¿y si le añado esto?”.

P: Mira. yo el otro día pensé… “¿por qué no hacemos un hidromiel con muérdago?”. Sí que es cierto que hay algunas que se piensan. Por ejemplo, hicimos una colaboración con los chicos de Lupercal, que son otros hidromieles de Navacerrada y un druida; que es un señor que hace tiro con arco y, bueno, cosas así. Y el tipo pues se sabía un montón de adjuntos y como que lo relacionaba. “Pues canela es fuego, jengibre es fuego. Y, vale, ¿qué le vais a echar de…?”. No sé, como cosas así, ¿no? Entonces esa hidromiel llevaba también hojas de pasiflora que para él era como elemento agua. Y luego lo que llamaba él elementos neutros, como vainilla, no sé, entonces a lo mejor sí que los ingredientes fueron como preguntando a una persona muy concreta en plan de que “oye, tío, dinos cosas de fuego y ya elegimos nosotros”. Luego sí que es cierto que algunas de las remesas, por ejemplo la especial navidad, esa pues son un poco los ingredientes del vino especie europeo. Al final especias que son como la que hace el bizcocho, es como si mañana haces un bizcocho de naranja o de zanahoria.

H: Y luego vas al herbolario y piensas… “a ver qué voy a coger, voy a pensar… ¡clavo de gato! Me hace gracia el nombre”.

Mi cerveza navideña fue eso, fue llegar a un sitio de especias, entonces… a ver, yo quería, pues eso, anís, canela y poco más, y dices “mira, anís estrellado, pimienta jamaica, humm ¿cómo es eso?” y te dice: “es como el clavo, pero un poco más fuerte”. “¡Dámelo!”. y al final pues, bueno, sale.

P: Pero de hecho sí que es cierto, yo creo que hay un poco de todo. Porque ha habido alguna que sí que la hemos pensado más. Por ejemplo, hicimos una de zarzaparrilla con regaliz, que esa sí teníamos una idea tras de la colaboración, porque fue con un apicultor, y sí que queríamos darle un poco. Bueno, pues en recuerdo de los refrescos carbonatados que se hacían hace 150 años, con esa idea. Pero hay otros que, por ejemplo, yo un día en el Mercadona vi que había ahí trufa negra y la miré así un rato y dije… “bueno, es cara, pero tampoco es una cosa que no me pueda permitir”. E hicimos hidromiel con trufa negra. Al final sí que hay algunas que son como más pensadas, o que te basas en antecedentes, o en precedentes como la de especiada, o frutos rojos que es otro estilo muy clásico. Y luego otros locos de que te encuentras por ahí en el supermercado que dices “anda trufa”, pero podría haber sido “¡anda, coño, pimienta!, pues le voy a echar pimienta”, ¿sabes? Y luego otros que son a lo mejor de ideas felices, pero que están un poco más pensados, como el de muérdago. Si hacemos un hidromiel de muérdago, pues ya buscaremos un poco la historia, que sí se hacen infusiones de muérdago como de regaliz y zarzaparrilla… o sea yo ando buscando una cosa que tenga detrás una historia. Hay algunas que son ideas locas.

H: Como la del wasabi.

Sí, como la del wasabi.

P: Tienes ahí, ahora te pongo. A Hugo no le gusta nada.

H: A mí no me gusta.

Yo el picante no lo llevo muy bien.

Cuando vais a probar, por ejemplo, que llegas y dices “mmm, pimienta de jamaica, voy a usarla” ¿qué hacéis?, ¿primero una hidromiel en plan uno o dos litros con esa, probando diferentes cantidades y tal? ¿O lo hacéis en plan “lo voy a hacer con esta a ver cómo queda así”?

P: Nuestro volumen de pruebas ahora mismo son 25 litros. Para hacer 200 sí que son recetas que hemos hecho cuatro o cinco veces. Pero nuestro volumen de prueba para hacer testeos son 20 o 25 litros. Digamos que lo básico, que es que esté bien hecha entre comillas, que no tenga defectos, que tenga de diez a catorce grados, que no se contamine y que esté más o menos dulce. Que esté equilibrado en plan de sabores y tal, es que es mucho tiempo esperar. Si haces de una dos litros y tienes que esperar dos o tres meses a que esté terminada, luego también como los sabores evolucionan, pues a lo mejor la dejas madurando 3 meses entonces dices “ah me gusta o no me gusta, voy a echar un poquito más”. Y haces otros dos litros y te tiras otros 3 meses. Y dices “puff, pues me he pasado, voy a añadirle esto a ver si…”.

¿Cómo lo hacéis directamente?

P: Pues nos encantaría tener un puto laboratorio inmenso y lleno de aparatos e ingredientes.

Eso a todos los fabricantes les encantaría.

P: De hecho, lo último que hemos hecho así han sido pruebas específicas. Hemos probado con diferentes tipos de agua, agua de red, agua mineral, hemos probado a hervir, a no hervir, y con clarificante, sin clarificante, a sulfitar y quitar las cloraminas. Hemos hecho pruebas, entonces tenemos 16 garrafas que embotellaremos. Pero eso han sido pruebas como muy concretas, para un determinado tipo de hidromiel, ya que queremos hacer una receta muy buena de hidromiel tradicional. Pero si tuviéramos que hacer eso con cada remesa… Porque al final tampoco sabemos si le va a gustar al público. Entonces hacemos una remesa, por ejemplo, de coco y anís, pues el coco no se notaba mucho. Entonces a lo mejor dices “si la repito, tengo que echar mucho coco”, pero si a la gente tampoco le ha llamado mucho la atención y a nosotros tampoco, a lo mejor es que ni la repetimos. Entonces digamos que ese proceso de hacer pruebas sí se puede dar cuando nos interesa muy mucho afinar una receta que ya hemos hecho varias veces, que a la gente le encanta y decir, “bueno, pues vamos a hacer pruebas para dar con el tono”. Porque el resto ya te digo que nos encantaría poder hacer diversas pruebas de levaduras, de ingredientes…

H: Claro, trabajar solo de esto y poder estar ahí todos los días.

P: Claro, tampoco es que cocinemos muy poco, pero tampoco cocinamos mucho. Hay gente que cocina cincuenta veces al año, porque cada fin de semana cocina, gente a nivel casero digo, o sea no estoy hablando yo de marcas profesionales.

No es por nada, o beben mucho o tienen un almacén enorme, porque, vamos, yo tengo todavía y hace dos años que no cocino, lo tengo ahí en el almacén.

P: No, pero hay gente que queda el fin de semana con los amigos que son cerveceros y si ha hecho diez litros pues, hombre, diez litros entre amigos. De estos que se tiran ahí todo el día y ya cocinan la siguiente.

Eso es muy típico, quedamos todos, cocinamos y nos bebemos la remesa anterior.

P: Entonces al final yo creo que es una mezcla de falta de tiempo, de falta de recursos, para no hacer multitud de pruebas. Y luego pues un poco, siendo realista, es que para que te quede perfecta una cosa que ni siquiera sabes si se va a vender, si le va a gustar a la gente, o si me va a gustar a mí, las que sí que nos llaman la atención sí que las vamos cambiando. Pero hay algunas que, por ejemplo, la de trufa, quedó muy bien, hubo gente a la que le pareció demasiado fuerte.

H: Después de todo, todas las pruebas que hagas… piensa que las puedes hacer encima en barrica, que es más factores que tener en cuenta y demás.

P: Embarrilo no embarrilo, no sé, sí son muchos factores.

¿Y cuáles fueron las primeras hidromieles que probasteis?

P: Yo creo que la primera hidromiel que probé fue una Breaking Bad. Aunque, bueno, ellos han ido cambiando la receta con el tiempo. Fue aquí en Madrid, que ellos son de allí, fue en un garito heavy de Tribunal.

¿…Que hace así esquina? ¿Que está justo al lado de la Plaza del Dos de Mayo?

P: En el Nighfall.

Yo lo probé primero en mi casa, pero un día fuimos para allí y dijeron “venga, un chupito de hidromiel” y dije “ah, pues el Breaking Bad está muy buena” y cayeron todos mis compañeros como moscas.

H: Yo la primera fue las primeras de Pablo, que probé.

P: O sea, que empezaste mal. No, pero yo sí creo que fue Breaking Bad y luego también la de El Barquero, las que probamos. Aunque ya hacíamos hidromiel de las primeras.

H: Sobre todo la de El Barquero, que fue la primera que se nos cayeron, perdón por la expresión, los huevos al suelo.

Esto sí me interesa ya como punto de vista muy friki y es ¿los nombres de las hidromieles? ¿De dónde vienen?

P: Las nuestras tienen numeración romana. Es que como al principio pensamos, digamos, que nuestra idiosincrasia acerca un poco al rollo los cerveceros que tienen cuatro referencias que siempre repiten y luego hacen lo que les da la gana. Entonces, pensando así, dije “joder, es que no me voy a inventar cincuenta nombres. ¿La que lleva anís cómo la llamamos?, ¿la que lleva trufa cómo la llamamos?”. Nombres o etiquetas diferentes, que estaría muy guay si tuviéramos un superdepartamento creativo de hacer etiquetas y pollas en vinagre, pero al final dije “tío, vamos a ponerlas en orden… una detrás de otra” también un asunto un poco práctico.

, pero yo he visto que tenéis, en plan, no solo es un número, tiene delante un nombre ¿o no?

H: Hay alguna.

P: Hay alguna, sí, las de Leoncia.

H: Leo I, Leo II, Leo III.

P: Y si hiciéramos una colaboración, por ejemplo, con Crisada pues…

H: Cris I, Cris II, Cris III…

P: O CrisGrendel, no sé, en eso la verdad es que somos bastante poco creativos

No os pasa como a mí, que ya tenía el nombre y no había hecho la cerveza todavía.

H: No, eso nos ha pasado con una cerveza que teníamos el nombre pensado, la etiqueta y todo, pero no nos salió buena, entonces también viendo eso es mejor hacerlo al revés.

Yo siempre digo que tener la idea de un nombre es bueno, pero luego que salga bien el producto. Luego ya dices “venga lo he clavado”. Eso me pasó a mí porque hacía siempre una stout y la tercera que hice, que se llamaba como las anteriores ediciones que hice, que era la Darkside, me dice mi padre “¿cómo se llama esta?” a lo que yo respondí “esta me ha salido mala. Esta está para tirar. Esta no tiene nombre”.

P: Ya, de hecho, nosotros cambiamos el nombre un par de veces, ¿no? Porque se llamaba al principio Senador Posted o algo así.

H: Ah, de cerveza la primera Posted, y cuando ya Pablo empezó a estudiar cómo hacer cerveza y nos comenzó a salir mejor, ya nos daba un poco de vergüenza llamarla Posted.

El tema de Grendel, obviamente me imagino que será el monstruo de Beowulf.

P: De hecho, creo que la inspiración me la dio, bueno no sé si me lo dijo Adrián incluso, “¿por qué no la llamamos así?”. También es un colega superfriki y entonces, pues… Bueno, la historia de Grendel consiste en que es un trol que acosa a unos señores porque hacen fiestas y porque beben hidromiel. Entonces, luego llega Beowulf y asesina al trol y la gente que había estado como 6 o 7 años sin hacer fiestas porque Grendel se aparecía y se les comía pues vuelven a hacer, nos pareció como irónico también.

H: Hubo una que sí que le pusimos nombre, la Sidosa.

P: ¡Ou! Es verdad.

H: Una que se nos ha contaminado en plan bien; pero aun así estuvimos probando y se agotó, había a alguien que le gustaba, porque era un sabor muy fuerte.

¿La hidromiel más loca que hayáis fabricado? ¿O de las más locas? Las que se os ocurran.

P: La que hemos fabricado con ingredientes raros, raros, extravagantes, la de wasabi es bastante rara, la de trufa es bastante rara, la de remolacha es bastante rara… queríamos hacer una con setas alucinógenas.

H: Nuestra intención era que al bebértela te mareases y no te pudieses poner de pie. Tampoco era la idea que vieses dragones, pero sí que te costase y te vieras un poco afectado.

P: Y el caso es que, de hecho, llegamos a pillar setas y las consumimos y no nos hicieron efecto.

H: Estaban muy secas ya.

P: Sí, y porque nosotros somos así de constitución un poco grande. Nos las dio una chica que sabes que a lo mejor pesaba cuarenta kilos y nos dijo “toma”, y yo “chica a lo mejor me tomo esto y no noto nada”.

H: Nosotros hay ascensores y esperamos para no subir juntos a la vez. Igual añade más cantidad.

P: Entonces, luego, cuando fuimos a repetir, porque dijimos “no hemos notado nada”, pues ya no tenían y ya nunca más hicieron. Porque a mí lo que me da pereza, he ido de hecho a growshops a informarme a ver si vendían. Pero, claro, ellos te dicen “no, no, nosotros no vendemos, tú si quieres plántalas”. Y es como “tío, yo hago hidromiel, no quiero hacer setas ahora”, pero hubo una temporada en que no parábamos de buscar setas.

No quiero diversificarme en el mercado, con esto me vale.

P: Zapatero de tus zapatos era la idea. Yo de hecho hace poco he leído un artículo sobre la planta que utilizaban los vikingos, la gente esta de la cultura del norte para lo de los berserkers. Se pensaba que era la amanita muscaria, que es una seta. Pero, bueno, parece ser que es el belenio negro, que es una planta. Pues se abren interesantes ideas. Estuve mirando diferentes plantas, yo qué sé, la salvia divinorum, también lo de cornezuelo del centeno. Lo que pasa es que dicen que es peligroso. Yo buscaba un poco un gurú.

H: También miré un poco la idea después de lo de la Fábrica Maravillas, porque allí en Gales…

P: En Bretaña, un amigo del cervecero de Fábrica Maravillas… pues que hacía hidromiel que es una receta que la hacen como antaño que consiste en echar el panal.

H: Echar el pañal con las abejas muertas y todo el veneno y todo.

P: Y, entonces, como que eso se queda aparte el veneno de la abeja y eso te anestesia y te deja en un estado ahí de que no te puedes levantar.

Eso sí que tiene que ser curioso.

¿Cuál es la que más os gusta personalmente a cada uno? Porque es difícil elegir a qué hijo quieres más.

P: Sí que hay algunas que a mí no me han llamado la atención, pero luego a lo mejor las dejas un tiempo ahí madurando y te acojonan. Se tiran un año madurando y dices “si esta antes no estaba tan bien”. Estaba rico, pero era como muy normal, muy en plan de bueno, está rico, está dulce, pero no tenía aromas ni tal y las dejas un año y flipas. Entonces sí que ha habido recetas que no me han llamado mucho la atención, pero una favorita no sé. La de matcha me gustó mucho, porque era como muy compleja.

H: Y la de pera y plátano. Sobre todo porque era como de otro mundo, pero me sorprendió que te dejaban picorcillo en la mandíbula.

P: No sé, cosas curiosas. Pero la verdad es que, más que una receta que digas “esta receta me gusta más”, es al final pues si te ha salido bien, no sé cómo decirlo. De matcha hemos hecho tres o cuatro remesas y la primera es la que mejor nos salió. Pero no porque sea de matcha, sino porque nos salió mejor, entonces de esa guardamos un especial buen recuerdo.

Porque lo de que más os guste o la que mejor funciona yo creo que eso depende de gustos y demás.

P: Sí, pero normalmente la de frutos rojos, que por eso la hemos hecho en 200l también, porque funcionó bastante bien al ser dulce. Siempre hay que buscar cosas que tengan un poquito de complejidad, entonces es dulce, es ácida, tiene el olorcito a los frutos… Luego también la tradicional suele funcionar bastante bien. Ha habido recetas como la de remolacha que no sé, es más seca, tiene 17º, entonces a la gente le cuesta un poco más. Entonces no se trata tanto de la gente. Porque luego hay gente que, si tiene que escoger, escogería esa para llevársela y para comprársela y te dicen “tío ¿no te queda de esa?”, y yo digo “es que no he vuelto a hacer porque a la gente…”. Entonces, de las raras hay gente que es superfan, y de las más normales pues le gusta a más cantidad de gente pero a lo mejor no hay gente que sea tan en plan de “¡tío, esa!”.

La última, que es sobre romper los estereotipos, algo de lo que hablamos en el blog. ¿Cómo abrirse al mundo del hijo de la Mahou? Yo tengo una idea, tengo una idea como persona que ha tenido que llegar y decir “oye, traigo hidromiel”, “¿y eso que es?”. Porque hay gente que no lo conoce. Pues depende del tipo de miel, es decir, como bien dice un amigo corrector del blog, “cada cerveza tiene su momento”. Pues cada hidromiel tiene su momento, imagino. En plan, si tú tienes una cena familiar, está tu tío Paco del pueblo y tal que se bebe su carajillo y su cerveza. Y tienes una hidromiel que es un poquito alcohólica, dulzona, tipo doble miel, después de comer, vasito “toma, es como el orujo, tú tómatelo, verás qué rico”. Creo que es el momento idóneo. Igual que vamos a brindar: “espera, que saco esta hidromiel seca” en plan cava. Creo que son formas de introducir. Como es algo raro, diferente, que no se parece realmente a nada, porque es una bebida propia que no se parece a nada, ¿cómo introducís vosotros a esos “Hijos de la Mahou” para la hidromiel?

P: A ver… Yo sí que es cierto que depende mucho del público, porque también con otras experiencias que hemos tenido en ferias no precisamente de hidromiel. Por ejemplo, tenía el típico en la feria que decía “bueno y que estilo de cerveza tenéis, ¿tenéis una estilo sour o ácidas?” y le ofreces la cerveza, la prueban dos o tres y no les gusta. Y luego tengo otra esa gente que beben Mahou que les pones una puñetera sour: “buah pues está rica, ah, pues dame otra”. Entonces no sé, hemos tenido perfiles muy diferentes, de abuelos que nos vienen a comprar, prueban la hidromiel “buaah, esto… puff puff, no me gusta” y luego dicen “ponme dos tercios” y tú dices “bueno…”. Dos tercios para llevárselo a gente.

H: Claro, porque son gente que aprecian que no lo van a probar en otro sitio que no sea ahí, que es algo exclusivo.

P: Es que nosotros estamos como… a ver, a los eventos que vamos son Hispania de los Vikingos, que si la celebración del solsticio de verano de la sociedad odinista, que si la sociedad Tolkien de España, que si el club de arqueros. O sea, son eventos llenos de frikis muy cercanos a lo que es pues, eso, juegos de rol y ese mundo.

Sí que a la gente cuando le dices hidromiel te dicen “¡oh, hidromiel!”.

P: Sí pues eso. Gente a la que le mola el medievo, la recreación histórica y tal. Pero luego también hemos estado en ferias de… pues eso, la feria de Leganés, o ferias así más abiertas.

Artesanas, ¿no?

P: Sí, y es que desde abuelos hasta, Fíjate, creo que el público que menos nos ha comprado puede haber sido adolescentes, yo creo que sí que es cierto…

H: De todas formas, en las ferias en las que hemos estado tampoco había mucho adolescente. Como tampoco hemos ido a festivales de adolescentes, de gente más joven, tampoco puedo decir que no…

P: Sí, pero creo que la gente más adulta lo aprecia más. Por el rollo, ¿sabes?, gente que tiene más poder adquisitivo y que no le importa.

Sí, pasa igual con las cervezas artesanas, que no es una cosa que a un adolescente le llame por el precio. Quieren algo más barato para beber alcohol.

P: Tú vas a una tienda de cerveza artesana y ves a gente de 30 años, 25, 30, 35, 40, 50, 60…

H: Yo lo veo más por el precio, pero que, si tuviesen un precio menor, o sea, lo que es por gusto sí que les podría gustar.

Es que es eso, buscan beber barato, para emborracharse barato. Porque su nivel adquisitivo es el que es. Pero yo creo que es quizá por eso, pero me parece curioso que sea un mercado que no es exclusivo de cierta gente, que tienes un abanico muy abierto.

P: No, para nada exclusivo. Porque de hecho sí que hay mucha gente que nos ha dicho “eh, tío, si quieres venderla en el Corte Inglés o si quieres venderla a gente así tal, en un restaurante en plan gourmet”… que nos lo han ofrecido a veces, dice “tío tienes que quitar el trol, porque eso la gente lo ve friki y no lo va a querer”. Y yo “tío, la gente va a probar el hidromiel, si le gusta te va a pillar la botella y si no le gusta pues no te la va a pillar”. Pero sí que hay gente que nos ha intentado enfocar ahí como a hacer un producto como más que parezca un vino o cosas así, pero, vamos, que nosotros hemos seguido.

H: Que está bien. Cada cual hace como cree que debe.

El mercado está ahí y cada uno busca su nicho.

P: Y luego yo siempre cuento cuando salgo, porque normalmente está más disponible cerveza artesanal que hidromiel, y la gente pregunta “¿y cuándo me tomo esto que es lo que tú me has dicho?”. Yo les digo “mira, yo cuando me voy por ahí de bares, y a lo mejor estoy hasta la una…”. Que hace mucho que no estoy hasta la una o hasta las dos, pero bueno.

Eso es la edad.

P: Sí, la verdad. Prefiero pedirme una Delirium Tremens o prefiero pedirme una Eisbock o una cosa así. Una cerveza de 10º o de 12º y estarme un ratito ahí que a lo mejor me la tomo en 20 min o tal. Prefiero pedirme eso a un copazo. Entonces tú me preguntas “¿cuándo es buen momento para tomarse un hidromiel?”, pues para mí en cualquier momento. Como nos dijo un tío en plan de “que no, porque claro”, el de la feria Crisada, que había uno vendiendo cerveza que decía “no, claro, porque es que con tanto alcohol a la gente no le va a apetecer. Y que lleve un poco de gas…”. Él tenía el concepto de que era como cerveza. “Porque aquí en España no sé qué…” y yo le digo: “¿tío, y el vino?”. Y ahí dijo “hostia”. Aquí se ha bebido mucho vino y a cualquier hora.

De hecho, el problema que tuvo la Craft Beer en España fue que España era un país de vino. Y, de hecho, es una cosa que ya a nivel personal… Tú vas a una boda, te dan el papelito con la comida, vino DO Aranda, DO Riveiro, DO noseque… cerveza y refrescos.

P: A mí eso es una cosa que me cabrea mucho tío.

¿Cómo que cerveza y refrescos? ¿Qué cerveza? Si me pones Mahou me va a valer, pero ponme Mahou. Porque refrescos ¿qué?, estamos en lo mismo, no DO.

P: A mí es algo que me molesta muchísimo llegar a un sitio y tener 50 vinos y Mahou.

Pablo y Hugo y su stand

Y aquí cortamos la entrevista, pues ya nos pusimos a divagar sobre la poca presencia de las bebidas que no son vino en la hostelería en general y se habría alargado la entrevista varias horas. La verdad que los dos, Pablo y Hugo, son muy buena gente y se les notan las ganas en este nuevo mundo de la hidromiel en España. Como recomendación personal, si estáis en alguna feria de cerveza, de productos artesanales (o si sois como yo) de alguna cosa friki y veis su puesto… id a probar sus bebidas y charlar con ellos. Merece mucho la pena, y la hidromiel más aún si cabe.

Esta entrevista ha costado mucho, como ya decía arriba ―puede que no os acordéis, es mucha información―, porque se planteó en la Copa de la Reina 2019 pero, claro… Cuadrar sus dos agendas con la mía, grabar la entrevista, buscar quien pudiese transcribirla (soy un negado para eso, me temo), y después la corrección de mis textos (por la que espero que sea nueva colaboradora en el blog…), muchas manos para hacerla real. Así que espero que os haya gustado tanto como a mí realizarla. Y a pesar de que vamos saliendo de fase poco a poco, os he entretenido un rato más allá de pandemias y hacer pan en casa.

Con ello… muchas gracias a todas y todos los participantes. Gracias a Silvia por su transcripción. Gracias a Inés y Nacho por su corrección de errores, siempre atentos al mas mínimo fallo. En especial, gracias a Pablo, Hugo por abrirme las puertas y concederme esta entrevista. Y, lo dicho: probad su hidromiel.

ATTACK THE KRAB 2019

Lo primero es lo primero. Esta reseña tienen algún tiempo, pero debido a ciertos problemas se ha postergado su publicación. Desde este humilde blog pedimos disculpas por su retraso. Ahora si empecemos.

La cerveza de hoy es algo especial. Esta Attack The Krab es una cerveza que se lleva fabricando ya 5 años, y cada año es elaborada por una cervecera diferente que cambia el estilo. Y diréis: ¿entonces por qué es el mismo nombre si ni la cervecera ni el estilo es el mismo? Pues porque lo perdura es el leitmotiv de la cerveza. Los beneficios de esta van destinados a la investigación en la lucha contra el cáncer. De ahí su nombre.

Desde hace ya 4 años llevo tomando una de estas cervezas cuando salen. No solo por la cerveza en sí, que suelen ser estilos bastante interesantes, sino por el hecho de colaborar en algo que considero muy importante. Sin embargo, este año ha sido diferente. Este año han caído dos, para poder brindar por quien, a mi modo de ver, ha luchado como una gran guerrera contra el cangrejo en este último año. Ella sabe quién es y, como aquel brindis, esta reseña le va dedicada también.

Y dejando de lado este momento sensible, aquí uno viene a hablaros de cervezas pero tiene su corazoncito, hablemos de Attack The Krab. Este año el peso de crear esta cerveza ha recaído en Althaia. La cervecera alicantina tiene muy buenas referencias, su blonde ale me parece sencillamente genial y la Mascarat es algo que deberíais probar si aún no lo habéis hecho. En cuanto a esta berliner weisse, tiene un color pajizo claro con mucha carbonatación y espuma, pero finas. En cuanto a la sensación olfativa es de intensidad intermedia con olores frescos, como de hierbabuena. Según va subiendo su temperatura surge la sandía que lleva. En cuanto al sabor, tiene esa acidez de las berliner weisse. Espera, espera., ya os estaréis preguntando qué estilo es ese. Siempre se me olvida. Veréis es una mezcla de alta fermentación con fermentación de lactobacilos. Esto crea una acidez, como ya vimos en las sour, pero no llega a tener tanta acidez como las lambicas, haciendo, a mi modo de ver, un estilo más fácil de probar para el “hijo de la Mahou” que todos llevamos dentro. Una vez dicho esto. Se nota el sabor a hierbabuena y ligeramente a sandía, que surge aún más cuando se deja calentar la cerveza. Es muy refrescante en la boca perfecta para el calor de una buena fogata (realmente yo la tome al calor del verano pero por problemas de agenda esta reseña ha tardado algo en llegar hasta vostros). En mi caso la tomé con unas patatas fritas, el clásico picoteo estándar del cervecero. Pero con ese sabor podría destacar con quesos semicurados o tiernos o con carnes no muy especiadas.

Y nos fuimos de boda.

Vengo a hablaros de una boda. Ya hablamos de las cervezas artesanas en las bodas por aquí. Pero hoy vengo a hablaros de algo bueno, no de aquel mejunje del averno.

Hace unos días dos buenos amigos se casaron, cosas de la vida. Y, por más cosas de la vida, lo celebraron en “El taller de la cerveza” en Los Molinos (Madrid). Así que allí nos plantamos con nuestras mejores galas…bueno, las mejores tampoco pues fue un enlace bastante informal. No voy a hablar de lo que ocurrió al final de la boda, eso es secreto de confesión entre amigos. Además, no me seáis cotillas, que os conozco ya.

Hablaremos pues, cómo no, de las cervezas. Pues tenían un buen surtido de birras artesanales. Haciendo honor a su nombre. No será el primer sitio con un “de cervezas” en el cartel que lo más exótico de su carta es Alhambra 1925.

-Sextus: Esta cerveza blonde ale era de las más ligeras de la carta. Suave y refrescante, perfecta para el calor de aquel día.

-Francis: una cerveza de trigo suave y lupulada, algo distinta de las clásicas weissbier, haciéndola más ligera y más fácilmente bebible.

-IPA: una ipa lupulada y aromática, pero suave y con el alcohol justo para hacerla muy fácil de beber. Perfecta para las costillas y carne asada que se sirvió en el convite.

-Apañada: cerveza tostada igualmente suave y refrescante. Una versión ligera de las tostadas.

-Ermita: cerveza tipo abadia. Sí es verdad que es de las más fuertes, en cuanto a sabor y alcohol, de las referencias del local. Es bastante suave para los estándares del estilo.

-Tizona: esta stout, al igual que las anteriores, es suave para sus estándares, pero no quita su sabor a chocolate y café torrefactado junto a su amargor característico. Perfecta para acompañar la tarta de boda de chocolate y buttercream.

Ahora que ya conocéis sus referencias voy a daros mi impresión. Cuando hablé en su momento de la cerveza de regalo de boda infame, ya mencioné que era un flaco favor al mundo de la cerveza en general. Pues este sitio es todo lo contrario. Con referencias tan claras y fáciles de beber, hace mucho más de lo que os pensáis.

Imaginad que tenéis un evento BBC (boda, bautizo o comunión). Imaginad al típico tío de la familia que vive lejos en algún pueblo o ciudad que no es la vuestra. Ya sabéis, ese tío con su camisa medio abierta y que sabe la alineación del Madrid y por qué ese jamón esta mejor que ese otro. Le tenéis todos en mente ¿no? Bien. Le hablan de cervezas artesanas y, en un acto de generosidad más allá de su pilsultra fría, decide probarla. Empezará por lablonde, la tostada, que son más parecidas a lo que él conoce. Y probará una, después otra. Y se irá a casa feliz y con una idea en la cabeza.

Pasado el tiempo llega a su bar de confianza y le dirán que unos cerveceros, más grandes o más pequeños, locales han sacado una nueva cerveza artesana. Él, con su buena experiencia en su cabeza decidirá probarla y abrirse a ese mercado de las cervezas artesanas. Todo porque probó unas cervezas suaves pero con un estilo bien marcado y bien hechas. Una apertura en su paladar sin mucho experimento. Por eso creo que este tipo de cervezas son útiles. Pues pueden ser la apertura a nuevas personas.

Y porque están muy buenas. A veces, los cerveceros nos olvidamos que no por ser más suave o sencilla, una buena cerveza no deja de ser una buena cerveza.

Más allá de la Indian

El mundo de las cervezas artesanas o las craft cada vez es mayor. Y eso tiene sus pros y sus contras. Algunas de las ventajas ya las conocéis,como es el caso de tener más bares donde poder disfrutar de cervezas y con mayor variedad de las mismas.

Pero hoy vengo a dar mi opinión personal sobre los aspectos más negativos de esta reciente moda. Y para explicarlo voy a poner un ejemplo: un juego, grupo, canción se pone de moda en internet. Se vuelve viral, una moda, se conoce y está en todas partes. Entonces hasta los presentadores de televisión lo sacan porque es moderno. Ahí es cuando uno se da cuenta de que ese producto se ha sobreexplotado. Pues lo mismo está pasando con las ipas.

Yo disfruto de una buena ipa, es un estilo que me gusta, y también me gusta ver diferentes fabricantes y sus recetas variadas. Recordáis este estilo, ¿verdad?. Las cervezas surgidas de la necesidad de llevar esa bebida a la india británica desde la city…bueno pulsad aquí y os llevará hasta una pequeña explicación. A estas alturas las ipas están hasta en los supermercados y todo el mundo sabe algo de ellas. Que estén en todas las grandes superficies es, en parte, uno de los porqués de la entrada de hoy.
Creo que el estilo se ha sobrexplotado. Cuando marcas industriales sacan una cerveza de esas artesanas tan de moda. Y el estilo que sacan es una ipa porque ellos también son maestros cerveceros. Mi cabeza piensa que nos hemos pasado todos de frenada. Las últimas ferias de cerveza a las que he ido, todo el mundo tenía una ipa, o neipa o doble ipa o ddhipa. Hasta he leído de quíntuples ipas. Pero, ¿cuántos tenían una pale ale, una ale, una bitter, una porter…? Sí, todos tienen alguna de esas referencias, pero parece que para ser cervecero has de tener una ipa en tu catálogo. Y creo que nada más lejos de la realidad. El problema (o trampa) de la excesiva lupulación es que se pueden tapar errores de fabricación, por ejemplo. Creo que es más valiente hacer una sencilla ale con algún añadido especial que hacer una triple ipa con cientos de ibus. Sí, es algo complicado hacer una cerveza que sea equilibrada entre su amargor y sabor a malta y aromas, pero hay mundo más allá del amarillo y cascade.

Por eso creo que deberíamos empezar a pensar de otra forma. A beber de otra forma. No hablo de dejar las ipas a un lado, algunas de las mejores cervezas que me he tomado son de este estilo. Pero si descubrir o redescubrir otras formas de fabricar cerveza. Este mundo de las craft beers es muy amplio. Y cada vez, lo es más, con la invención de nuevos estilos y de nuevos añadidos o recetas día a día.

Por otra parte, no quiero con ello decir que solo probéis cosas nuevas todos los días. Entiendo que hay veces que lo que te pide el cuerpo es una ipa. O que sabes que quieres tal referencia de tal cervecera porque es la que más te gusta. Hay que ser fiel a esas marcas que nos gustan y referencias favoritas. Es más un problema del mundo de la cerveza que un problema individual. Todos somos responsables de esto. Pero también está en nuestra mano individualmente beber y probar un abanico más grande siempre que podamos.

American PsycoPie de 3 monos

Hoy vamos a hablar de experimentación, pero de la buena, no de esa de mezclar cerveza con ron, vodka y terminar haciendo bailes populares y descubriendo que eres políglota (nadie de este blog o conocidos ha pasado por situaciones así, somos responsables). Hablo de experimentación con cerveza de verdad. Hoy venimos a hablar de una hoppy fruit sour con frambuesas. Lo sé, lo sé,a vuestra cabeza están llegando muchas preguntas: ¿qué es una sour?, ¿qué quiere decir hoppy?, ¿qué cantidades de vodka y ron hay que añadir a la primera receta?

Como recordaréis, ya os hablé de las sour y las cervezas lácticas hace poco tiempo. Bueno, poco si lo comparamos con el movimiento de las placas tectónicas. Debería de escribir más, lo sé, pero ha sido una etapa algo complicada que ya os contaré en otra ocasión. Que me lío, aquí podréis releer para poneros al día de estos estilos. Bien, una vez leídoah, que aún no. Pues nada os voy a dar un ratito más para que lo leáis. Os espero en el próximo párrafo.

Una vez que ya todos hemos refrescado la memoria, seguimos. A estos estilos sour se le han añadido dos palabras más: Fruit, esto es debido al uso de alguna fruta (¿habéis visto?, es que aprendí ingles con Muzzy), aquí se usa la frambuesa que, junto a las levaduras seleccionadas, hace destacar más el estilo acido de la cerveza; y Hoppyporque tiene un dryhopping para destacar algunos sabores, en este caso los cítricos y tropicales.

He de reconocer que me han enviado la receta y es de aúpa. Para empezar usan lactobacilos de varias cepas, principalmente dos, para acidificar el mosto. Después se cuece y vuelve a fermentar, esta vez con levaduras Ale. En concreto usan la Californian Ale para destacar, como con el dryhopping, los cítricos y tropicales de lúpulos y de la fermentación láctica. Después añaden puré de frambuesas y vuelven a dejar fermentar. Tras todo eso se hace el dryhopping. He simplificándo mucho el proceso para no llenar demasiados párrafos.

Ahora, después de esta breve introducción de la cerveza, hablemos de su cata. Es de color rojizo muy claro, con una espuma blanca y bastante fina. Su olor es intenso, a frutos rojos y tropicales y cierto aire ácido también. Y el sabor es lo sorprendente. No es una cerveza sour al uso. Su sabor es ácido, pero no tan fuerte como en otras del estilo. Tiene toques a frambuesa tanto en trago como en retrogusto. Y tiene un amargor y toque de las maltas muy de fondo que hace que esté en equilibrio con el resto de sabores. Yo la maridé con unos quesos semicurados y tiernos. La combinación de los ácidos y sabores frutales fue redonda.

Desde 3 monos me han dicho que es una receta base, complicada de narices, eso sí. Sobre esta base irán variando lúpulos y fruta para sacar una especie de gama de sours. Estas cervezas, creo yo, serían la perfecta forma de introducir a un hijo de la Mahou al mundo de las sour. Y serían perfecta para que frikis de la cerveza disfruten de su complejidad de cocinado. Si podéis, no dudéis en probarla. Ésta o las futuras que vayan sacando. Por aquí estaremos atentos.

En estas fechas tan señaladas

Pues ya estamos en estas fechas tan señaladas. Y es momento de reunirnos con familiares, amigos y personas que queremos. Y desde aquí os recomendamos beber, con moderación que estas fiestas son peligrosas, cerveza. Aprovechad que es invierno y las cervezas de la temporada son las ideales. Pero no todo son cervezas navideñas. Bebed esa ipa con mucho lúpulo para tomar con el cordero al horno. Una pils con los langostinos y mayonesa. Una brown ale con los Saladino variados. Una porter con los turrones, ya sea el de praline de café o el turrón duro.

Hay donde elegir y ya conocemos muchos estilos por estas páginas. Muchas formas de combinar, contrarrestando sabores o potenciándolos. Así que disfrutar con una buena cerveza. Que os veo venir… hijos de la Mahou.

Desde ¿Unas Birras? os deseamos Feliz Navidad. Feliz Yule. Feliz kwanzaa y robokwanzaa. Feliz Solsticio. Feliz Vigilia de los Puercos. Feliz Newtonmas. Feliz Saturnalia. Feliz Sol Invictus. Y feliz la fiesta que celebréis. ¡Salud y buena cerveza!

II encuentro de bloggers cerveceros y Beermad

El día 13 de octubre fui invitado a un encuentro dentro de las jornadas del Beermad. Para empezar, quiero agradecer a El jardín del Lúpulo y a La Barra de Birra la invitación. Este pequeño escritor de blog, que hace poco cumplió su primer año, se sentía feliz por participar en tal evento. Me sentí, desde que supe que iba a ir hasta días antes, como un niño antes de ir a una juguetería. Iba a pasar un día con personas que compartían mi pasión por este mundo. Podría conocer otros puntos de vista y maneras de contar las cosas, intercambiar opiniones e incluso hacer colaboraciones.

Antes de seguir, he de decir que, debido a un problema personal, me perdí la segunda parte del evento. Así que será más que nada una explicación de lo que yo vi y viví.

La feria estaba situada en la Caja Mágica. Del lugar solo pondré una pega, lo que me costó llegar. Mal comunicado y señalizado, pero esto son aspectos que quedan fuera de las responsabilidades de la organización. Si bien poco accesible, el emplazamiento en sí era el lugar idóneo. Un gran espacio al aire libre protegido por dos de las fachadas de la Caja Mágica. Casetas para comer con gran variedad, pero sobre todo muchas casetas de cerveceras, que aquí hemos venido a la cerveza, no nos engañemos. Había hasta conciertos, los cuales animaban bastante, pero hicieron necesario usar el micrófono alguna vez en el encuentro de blogueros.
La parte del evento a la que asistí estaba dividida en dos fases. La cata presentación y la primera mesa redonda. En la cata presentaron sus novedades las cerveceras Tyris, Villa de Madrid (y chula), Brewdog, Cerveza Piporra, 3 Monos, 15&30 Sherry Beer y Domus. Cada uno trajo una novedad, algunas las probamos in situ y otras nos las llevamos a casa en botella. Como aún no he catado las que me llevé, tengo en casa un atasco cervecero de dimensiones bíblicas, hablaré de ellas en pequeñas reseñas en mi Instagram y Facebook. Solo decir que las presentaciones de las cerveceras fueron muy interesantes y sus cervezas muy ricas. En la mesa redonda se habló sobre la interacción del mundo de la cerveza artesana y los blogs. Fue muy interesante ver desde esas dos perspectivas cómo está la situación. Además, descubrí ciertas cosas que no sabía cómo bloguero novato y que, como tal, me quedo para mí (insértese risa maligna).

Mi sensación, por lo que vi y he ido viendo después, es que somos una comunidad bastante grande los que escribimos sobre este mundo. Hay propuestas y blogs muy interesantes. Movimientos como Pink Boots Society, que deberíais estar buscando ya; o blogs como Adicta al Lúpulo . También que el sector empieza a estar saturado, pero que aún se puede transformar en algo muy interesante.

Durante estos días de inactividad por aquí he pensado en este blog. Este blog nació gracias a la insistencia de J, D, N, M Py tantos otros amigos. Como una forma de contar a más gente cosas sobre la cerveza, de introducir a esos hijos de la Mahou a la craft beer. Somos el Profesor Protón de la cerveza, salvando las distancias claro.
Esperamos que el Beermad siga celebrándose todos los años. Esperamos con muchas ganas que haya más encuentros de blogueros de cerveza. Y esperamos que en el próximo, D, J, Npuedan acompañarme y tomarse algo allí conmigo, quizá… ¿unas birras? .

Märzen de Tyris:

Ha llegado el final de septiembre y principios de octubre, lo que significa que ha llegado la época del Oktoberfest. Todos conocemos la famosa fiesta de la cerveza muniquesa pero, ¿sabéis qué cerveza se consume en ella? Lo que se bebe actualmente son cervezas de graduación algo más baja de lo normal, para facilitar las grandes ingestas de este líquido. Sé que os estaréis preguntando por qué hablo de eso si la cerveza del título es una märzen. Y algunos también os preguntareis qué es una märzen. Bueno vamos a hablar claro: el anuncio aquel estaba bien. Ya sabéis, el de las pirañas y el tío hablando de la doble malta (prometo que un día hablaremos de las burradas de los anuncios de cerveza). Pero olvidad el anuncio un momento.

Estamos en Alemania, antes de la época industrial. En la región bávara no todo es cerveza de trigo, ya que el estilo lager (del que ya hablamos hace un tiempo aquí ) también se implantó con fuerza. Pero, claro, debido a las capacidades de los maestros artesanos de aquella época y a la tecnología de la que disponían, no podían hacer cerveza más allá de marzo, ya que las levaduras morían cuando subían las temperaturas. Así que en marzo se hacía una gran cantidad de lager, que se guardaba en sótanos, en cubas de madera rodeadas por hielos. Esta cerveza, llamada märzen bier por el mes de fabricación, se consumía durante la primavera y el verano. Cuando llegaba septiembre se sacaban las cubas restantes y se bebían en el Oktoberfest, que por aquel entonces era una fiesta popular. No fue hasta el 12 de octubre de 1810, tras la boda del heredero de Baviera, que esta fiesta se oficializó. Por eso este estilo es uno de los gérmenes de la famosa fiesta alemana.

Este estilo ha tenido bastante repunte en los últimos años, arraigando en nuestro país sobre todo en la zona del Levante. Puede que sea por su sabor, parecido al de las lager pero con algunos añadidos que la hacen diferente y que le permitían aguantar desde marzo hasta octubre. Al ser cervezas ligeras, con cierto dulzor, algo de torrefacto y bien equilibradas, pueden ser perfectas para el clima de la zona. Por todo ello, las märzen levantinas se están convertiendo en dignas rivales de las cervezas industriales afincadas allí.

Esta cerveza entra dentro de la categoría de beerhunter, gracias al señor D y la señorita A que me la trajeron de sus vacaciones. Tyris es una cervecera afincada en Valencia, una de esas que conozco desde hace tiempo pero de las que aún no había podido probar nada. Y debo decir que la primera cata me ha gustado, la verdad. Esta cerveza es de un color ámbar oscuro, algo más oscuro que otras märzen que he probado. El olor es intermedio, a maltas dulces y con un toque a torrefacto muy ligero. En cuanto al sabor, es casi totalmente maltoso, con toques de torrefacto en equilibrio con el dulzón de la malta. El retrogusto es suavemente dulce, haciendo que sea muy fácil de beber. Para maridar, yo recomiendo salados y ligeramente especiados. En mi caso, la bebí acompañando una clásica paella de domingo.

Red Summer Rain de Laugar y Mad Scientist.

Hoy vamos a hablar de un estilo que puede ser o muy apreciado o muy poco querido, dependiendo a quien preguntéis. La cerveza de hoy es una sour, así que, como siempre, partamos del principio: ¿qué narices es una sour? 
Las cervezas sour forman una gran categoría que incluye diferentes subclases (las lámbicas son una de las más interesantes, pero ya hablaremos de ellas otro día…) aunque todas ellas tienen como característica común la fermentación espontánea. Por espontánea entendemos tanto exponer las cervezas directamente al aire y dejar que fermenten, como tomar las levaduras y bacterias presentes en el ambiente y usarlas para fermentar de forma algo más controlada. Esta forma de fermentación hace que a veces se considere a las sour un estilo más bien básico o antiguo. 

También se caracterizan por contener ácido láctico, generado gracias a la presencia de bacterias lácticas como el lactobacilus. Eso les da un característico sabor ácido que las diferencia totalmente de otros estilos en los que predomina el amargor. Es precisamente esta acidez la que, como comentábamos al principio, atrae y repele al público. Si me preguntáis a mí, os responderé con una frase que digo a menudo: hay una cerveza para cada ocasión.

Dentro de esta familia de las sour están las berliner weisse. Este estilo, que a pesar de su nombre está bastante alejado de las clásicas cervezas de trigo alemanas (Hefe-Weissbiers), tiene un origen algo incierto. Se dice que puede venir de los hugonotes, protestantes franceses que huyeron a Alemania escapando de la persecución católica, aprendiendo en su periplo diversos estilos de elaboración de cerveza. Otra teoría, más o menos exacta, le atribuye la invención de este estilo a Cord Broyhan, cervecero germano del siglo XVI. Sea como fuere, su marcado sabor ácido la hizo destacar entre las demás cervezas de la zona berlinesa, haciendo que en el siglo XIX se la conociese como el Champagne del norte.

Esta Red Summer Rain que nos traen los chicos de Laugar junto a los húngaros de Mad Scientist tiene algunas varianzas interesantes sobre las berliner weisse más clásicas. Está acidificada con lactobacilus, algo que ya sabemos que es normal, pero es que además se ha empleado una levadura tipo ale. Esa combinación de levaduras y fermentaciones añaden un punto diferente al habitual. Y además, para rematarlo, usa sandía para darle ese fondo tan interesante. 

Tiene un color dorado anaranjado semi-transparente y una espuma muy poco duradera, típica del estilo. Su olor intermedio tiene matices ácidos y de sandía, dejando muy al fondo el olor a malta, muy suave. Cuando la pasamos a la boca, el sabor ácido es lo más destacable, aunque no es excesivamente fuerte ya que es contrarrestado con la sandía. Ésta no presenta un sabor muy dulce, pero se acopla al ácido haciendo que sea una cerveza fácil de beber. Para estas cervezas recomendaría o bien un plato muy suave de sabor, para hacer un contraste, o bien algo confitado para realzarlo. En mi caso opté por lo primero, con unas verduras en tempura que fueron una combinación perfecta.