Y nos fuimos de boda.

Vengo a hablaros de una boda. Ya hablamos de las cervezas artesanas en las bodas por aquí. Pero hoy vengo a hablaros de algo bueno, no de aquel mejunje del averno.

Hace unos días dos buenos amigos se casaron, cosas de la vida. Y, por más cosas de la vida, lo celebraron en “El taller de la cerveza” en Los Molinos (Madrid). Así que allí nos plantamos con nuestras mejores galas…bueno, las mejores tampoco pues fue un enlace bastante informal. No voy a hablar de lo que ocurrió al final de la boda, eso es secreto de confesión entre amigos. Además, no me seáis cotillas, que os conozco ya.

Hablaremos pues, cómo no, de las cervezas. Pues tenían un buen surtido de birras artesanales. Haciendo honor a su nombre. No será el primer sitio con un “de cervezas” en el cartel que lo más exótico de su carta es Alhambra 1925.

-Sextus: Esta cerveza blonde ale era de las más ligeras de la carta. Suave y refrescante, perfecta para el calor de aquel día.

-Francis: una cerveza de trigo suave y lupulada, algo distinta de las clásicas weissbier, haciéndola más ligera y más fácilmente bebible.

-IPA: una ipa lupulada y aromática, pero suave y con el alcohol justo para hacerla muy fácil de beber. Perfecta para las costillas y carne asada que se sirvió en el convite.

-Apañada: cerveza tostada igualmente suave y refrescante. Una versión ligera de las tostadas.

-Ermita: cerveza tipo abadia. Sí es verdad que es de las más fuertes, en cuanto a sabor y alcohol, de las referencias del local. Es bastante suave para los estándares del estilo.

-Tizona: esta stout, al igual que las anteriores, es suave para sus estándares, pero no quita su sabor a chocolate y café torrefactado junto a su amargor característico. Perfecta para acompañar la tarta de boda de chocolate y buttercream.

Ahora que ya conocéis sus referencias voy a daros mi impresión. Cuando hablé en su momento de la cerveza de regalo de boda infame, ya mencioné que era un flaco favor al mundo de la cerveza en general. Pues este sitio es todo lo contrario. Con referencias tan claras y fáciles de beber, hace mucho más de lo que os pensáis.

Imaginad que tenéis un evento BBC (boda, bautizo o comunión). Imaginad al típico tío de la familia que vive lejos en algún pueblo o ciudad que no es la vuestra. Ya sabéis, ese tío con su camisa medio abierta y que sabe la alineación del Madrid y por qué ese jamón esta mejor que ese otro. Le tenéis todos en mente ¿no? Bien. Le hablan de cervezas artesanas y, en un acto de generosidad más allá de su pilsultra fría, decide probarla. Empezará por lablonde, la tostada, que son más parecidas a lo que él conoce. Y probará una, después otra. Y se irá a casa feliz y con una idea en la cabeza.

Pasado el tiempo llega a su bar de confianza y le dirán que unos cerveceros, más grandes o más pequeños, locales han sacado una nueva cerveza artesana. Él, con su buena experiencia en su cabeza decidirá probarla y abrirse a ese mercado de las cervezas artesanas. Todo porque probó unas cervezas suaves pero con un estilo bien marcado y bien hechas. Una apertura en su paladar sin mucho experimento. Por eso creo que este tipo de cervezas son útiles. Pues pueden ser la apertura a nuevas personas.

Y porque están muy buenas. A veces, los cerveceros nos olvidamos que no por ser más suave o sencilla, una buena cerveza no deja de ser una buena cerveza.

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Más allá de la Indian

El mundo de las cervezas artesanas o las craft cada vez es mayor. Y eso tiene sus pros y sus contras. Algunas de las ventajas ya las conocéis,como es el caso de tener más bares donde poder disfrutar de cervezas y con mayor variedad de las mismas.

Pero hoy vengo a dar mi opinión personal sobre los aspectos más negativos de esta reciente moda. Y para explicarlo voy a poner un ejemplo: un juego, grupo, canción se pone de moda en internet. Se vuelve viral, una moda, se conoce y está en todas partes. Entonces hasta los presentadores de televisión lo sacan porque es moderno. Ahí es cuando uno se da cuenta de que ese producto se ha sobreexplotado. Pues lo mismo está pasando con las ipas.

Yo disfruto de una buena ipa, es un estilo que me gusta, y también me gusta ver diferentes fabricantes y sus recetas variadas. Recordáis este estilo, ¿verdad?. Las cervezas surgidas de la necesidad de llevar esa bebida a la india británica desde la city…bueno pulsad aquí y os llevará hasta una pequeña explicación. A estas alturas las ipas están hasta en los supermercados y todo el mundo sabe algo de ellas. Que estén en todas las grandes superficies es, en parte, uno de los porqués de la entrada de hoy.
Creo que el estilo se ha sobrexplotado. Cuando marcas industriales sacan una cerveza de esas artesanas tan de moda. Y el estilo que sacan es una ipa porque ellos también son maestros cerveceros. Mi cabeza piensa que nos hemos pasado todos de frenada. Las últimas ferias de cerveza a las que he ido, todo el mundo tenía una ipa, o neipa o doble ipa o ddhipa. Hasta he leído de quíntuples ipas. Pero, ¿cuántos tenían una pale ale, una ale, una bitter, una porter…? Sí, todos tienen alguna de esas referencias, pero parece que para ser cervecero has de tener una ipa en tu catálogo. Y creo que nada más lejos de la realidad. El problema (o trampa) de la excesiva lupulación es que se pueden tapar errores de fabricación, por ejemplo. Creo que es más valiente hacer una sencilla ale con algún añadido especial que hacer una triple ipa con cientos de ibus. Sí, es algo complicado hacer una cerveza que sea equilibrada entre su amargor y sabor a malta y aromas, pero hay mundo más allá del amarillo y cascade.

Por eso creo que deberíamos empezar a pensar de otra forma. A beber de otra forma. No hablo de dejar las ipas a un lado, algunas de las mejores cervezas que me he tomado son de este estilo. Pero si descubrir o redescubrir otras formas de fabricar cerveza. Este mundo de las craft beers es muy amplio. Y cada vez, lo es más, con la invención de nuevos estilos y de nuevos añadidos o recetas día a día.

Por otra parte, no quiero con ello decir que solo probéis cosas nuevas todos los días. Entiendo que hay veces que lo que te pide el cuerpo es una ipa. O que sabes que quieres tal referencia de tal cervecera porque es la que más te gusta. Hay que ser fiel a esas marcas que nos gustan y referencias favoritas. Es más un problema del mundo de la cerveza que un problema individual. Todos somos responsables de esto. Pero también está en nuestra mano individualmente beber y probar un abanico más grande siempre que podamos.

American PsycoPie de 3 monos

Hoy vamos a hablar de experimentación, pero de la buena, no de esa de mezclar cerveza con ron, vodka y terminar haciendo bailes populares y descubriendo que eres políglota (nadie de este blog o conocidos ha pasado por situaciones así, somos responsables). Hablo de experimentación con cerveza de verdad. Hoy venimos a hablar de una hoppy fruit sour con frambuesas. Lo sé, lo sé,a vuestra cabeza están llegando muchas preguntas: ¿qué es una sour?, ¿qué quiere decir hoppy?, ¿qué cantidades de vodka y ron hay que añadir a la primera receta?

Como recordaréis, ya os hablé de las sour y las cervezas lácticas hace poco tiempo. Bueno, poco si lo comparamos con el movimiento de las placas tectónicas. Debería de escribir más, lo sé, pero ha sido una etapa algo complicada que ya os contaré en otra ocasión. Que me lío, aquí podréis releer para poneros al día de estos estilos. Bien, una vez leídoah, que aún no. Pues nada os voy a dar un ratito más para que lo leáis. Os espero en el próximo párrafo.

Una vez que ya todos hemos refrescado la memoria, seguimos. A estos estilos sour se le han añadido dos palabras más: Fruit, esto es debido al uso de alguna fruta (¿habéis visto?, es que aprendí ingles con Muzzy), aquí se usa la frambuesa que, junto a las levaduras seleccionadas, hace destacar más el estilo acido de la cerveza; y Hoppyporque tiene un dryhopping para destacar algunos sabores, en este caso los cítricos y tropicales.

He de reconocer que me han enviado la receta y es de aúpa. Para empezar usan lactobacilos de varias cepas, principalmente dos, para acidificar el mosto. Después se cuece y vuelve a fermentar, esta vez con levaduras Ale. En concreto usan la Californian Ale para destacar, como con el dryhopping, los cítricos y tropicales de lúpulos y de la fermentación láctica. Después añaden puré de frambuesas y vuelven a dejar fermentar. Tras todo eso se hace el dryhopping. He simplificándo mucho el proceso para no llenar demasiados párrafos.

Ahora, después de esta breve introducción de la cerveza, hablemos de su cata. Es de color rojizo muy claro, con una espuma blanca y bastante fina. Su olor es intenso, a frutos rojos y tropicales y cierto aire ácido también. Y el sabor es lo sorprendente. No es una cerveza sour al uso. Su sabor es ácido, pero no tan fuerte como en otras del estilo. Tiene toques a frambuesa tanto en trago como en retrogusto. Y tiene un amargor y toque de las maltas muy de fondo que hace que esté en equilibrio con el resto de sabores. Yo la maridé con unos quesos semicurados y tiernos. La combinación de los ácidos y sabores frutales fue redonda.

Desde 3 monos me han dicho que es una receta base, complicada de narices, eso sí. Sobre esta base irán variando lúpulos y fruta para sacar una especie de gama de sours. Estas cervezas, creo yo, serían la perfecta forma de introducir a un hijo de la Mahou al mundo de las sour. Y serían perfecta para que frikis de la cerveza disfruten de su complejidad de cocinado. Si podéis, no dudéis en probarla. Ésta o las futuras que vayan sacando. Por aquí estaremos atentos.

En estas fechas tan señaladas

Pues ya estamos en estas fechas tan señaladas. Y es momento de reunirnos con familiares, amigos y personas que queremos. Y desde aquí os recomendamos beber, con moderación que estas fiestas son peligrosas, cerveza. Aprovechad que es invierno y las cervezas de la temporada son las ideales. Pero no todo son cervezas navideñas. Bebed esa ipa con mucho lúpulo para tomar con el cordero al horno. Una pils con los langostinos y mayonesa. Una brown ale con los Saladino variados. Una porter con los turrones, ya sea el de praline de café o el turrón duro.

Hay donde elegir y ya conocemos muchos estilos por estas páginas. Muchas formas de combinar, contrarrestando sabores o potenciándolos. Así que disfrutar con una buena cerveza. Que os veo venir… hijos de la Mahou.

Desde ¿Unas Birras? os deseamos Feliz Navidad. Feliz Yule. Feliz kwanzaa y robokwanzaa. Feliz Solsticio. Feliz Vigilia de los Puercos. Feliz Newtonmas. Feliz Saturnalia. Feliz Sol Invictus. Y feliz la fiesta que celebréis. ¡Salud y buena cerveza!

II encuentro de bloggers cerveceros y Beermad

El día 13 de octubre fui invitado a un encuentro dentro de las jornadas del Beermad. Para empezar, quiero agradecer a El jardín del Lúpulo y a La Barra de Birra la invitación. Este pequeño escritor de blog, que hace poco cumplió su primer año, se sentía feliz por participar en tal evento. Me sentí, desde que supe que iba a ir hasta días antes, como un niño antes de ir a una juguetería. Iba a pasar un día con personas que compartían mi pasión por este mundo. Podría conocer otros puntos de vista y maneras de contar las cosas, intercambiar opiniones e incluso hacer colaboraciones.

Antes de seguir, he de decir que, debido a un problema personal, me perdí la segunda parte del evento. Así que será más que nada una explicación de lo que yo vi y viví.

La feria estaba situada en la Caja Mágica. Del lugar solo pondré una pega, lo que me costó llegar. Mal comunicado y señalizado, pero esto son aspectos que quedan fuera de las responsabilidades de la organización. Si bien poco accesible, el emplazamiento en sí era el lugar idóneo. Un gran espacio al aire libre protegido por dos de las fachadas de la Caja Mágica. Casetas para comer con gran variedad, pero sobre todo muchas casetas de cerveceras, que aquí hemos venido a la cerveza, no nos engañemos. Había hasta conciertos, los cuales animaban bastante, pero hicieron necesario usar el micrófono alguna vez en el encuentro de blogueros.
La parte del evento a la que asistí estaba dividida en dos fases. La cata presentación y la primera mesa redonda. En la cata presentaron sus novedades las cerveceras Tyris, Villa de Madrid (y chula), Brewdog, Cerveza Piporra, 3 Monos, 15&30 Sherry Beer y Domus. Cada uno trajo una novedad, algunas las probamos in situ y otras nos las llevamos a casa en botella. Como aún no he catado las que me llevé, tengo en casa un atasco cervecero de dimensiones bíblicas, hablaré de ellas en pequeñas reseñas en mi Instagram y Facebook. Solo decir que las presentaciones de las cerveceras fueron muy interesantes y sus cervezas muy ricas. En la mesa redonda se habló sobre la interacción del mundo de la cerveza artesana y los blogs. Fue muy interesante ver desde esas dos perspectivas cómo está la situación. Además, descubrí ciertas cosas que no sabía cómo bloguero novato y que, como tal, me quedo para mí (insértese risa maligna).

Mi sensación, por lo que vi y he ido viendo después, es que somos una comunidad bastante grande los que escribimos sobre este mundo. Hay propuestas y blogs muy interesantes. Movimientos como Pink Boots Society, que deberíais estar buscando ya; o blogs como Adicta al Lúpulo . También que el sector empieza a estar saturado, pero que aún se puede transformar en algo muy interesante.

Durante estos días de inactividad por aquí he pensado en este blog. Este blog nació gracias a la insistencia de J, D, N, M Py tantos otros amigos. Como una forma de contar a más gente cosas sobre la cerveza, de introducir a esos hijos de la Mahou a la craft beer. Somos el Profesor Protón de la cerveza, salvando las distancias claro.
Esperamos que el Beermad siga celebrándose todos los años. Esperamos con muchas ganas que haya más encuentros de blogueros de cerveza. Y esperamos que en el próximo, D, J, Npuedan acompañarme y tomarse algo allí conmigo, quizá… ¿unas birras? .

Märzen de Tyris:

Ha llegado el final de septiembre y principios de octubre, lo que significa que ha llegado la época del Oktoberfest. Todos conocemos la famosa fiesta de la cerveza muniquesa pero, ¿sabéis qué cerveza se consume en ella? Lo que se bebe actualmente son cervezas de graduación algo más baja de lo normal, para facilitar las grandes ingestas de este líquido. Sé que os estaréis preguntando por qué hablo de eso si la cerveza del título es una märzen. Y algunos también os preguntareis qué es una märzen. Bueno vamos a hablar claro: el anuncio aquel estaba bien. Ya sabéis, el de las pirañas y el tío hablando de la doble malta (prometo que un día hablaremos de las burradas de los anuncios de cerveza). Pero olvidad el anuncio un momento.

Estamos en Alemania, antes de la época industrial. En la región bávara no todo es cerveza de trigo, ya que el estilo lager (del que ya hablamos hace un tiempo aquí ) también se implantó con fuerza. Pero, claro, debido a las capacidades de los maestros artesanos de aquella época y a la tecnología de la que disponían, no podían hacer cerveza más allá de marzo, ya que las levaduras morían cuando subían las temperaturas. Así que en marzo se hacía una gran cantidad de lager, que se guardaba en sótanos, en cubas de madera rodeadas por hielos. Esta cerveza, llamada märzen bier por el mes de fabricación, se consumía durante la primavera y el verano. Cuando llegaba septiembre se sacaban las cubas restantes y se bebían en el Oktoberfest, que por aquel entonces era una fiesta popular. No fue hasta el 12 de octubre de 1810, tras la boda del heredero de Baviera, que esta fiesta se oficializó. Por eso este estilo es uno de los gérmenes de la famosa fiesta alemana.

Este estilo ha tenido bastante repunte en los últimos años, arraigando en nuestro país sobre todo en la zona del Levante. Puede que sea por su sabor, parecido al de las lager pero con algunos añadidos que la hacen diferente y que le permitían aguantar desde marzo hasta octubre. Al ser cervezas ligeras, con cierto dulzor, algo de torrefacto y bien equilibradas, pueden ser perfectas para el clima de la zona. Por todo ello, las märzen levantinas se están convertiendo en dignas rivales de las cervezas industriales afincadas allí.

Esta cerveza entra dentro de la categoría de beerhunter, gracias al señor D y la señorita A que me la trajeron de sus vacaciones. Tyris es una cervecera afincada en Valencia, una de esas que conozco desde hace tiempo pero de las que aún no había podido probar nada. Y debo decir que la primera cata me ha gustado, la verdad. Esta cerveza es de un color ámbar oscuro, algo más oscuro que otras märzen que he probado. El olor es intermedio, a maltas dulces y con un toque a torrefacto muy ligero. En cuanto al sabor, es casi totalmente maltoso, con toques de torrefacto en equilibrio con el dulzón de la malta. El retrogusto es suavemente dulce, haciendo que sea muy fácil de beber. Para maridar, yo recomiendo salados y ligeramente especiados. En mi caso, la bebí acompañando una clásica paella de domingo.

Red Summer Rain de Laugar y Mad Scientist.

Hoy vamos a hablar de un estilo que puede ser o muy apreciado o muy poco querido, dependiendo a quien preguntéis. La cerveza de hoy es una sour, así que, como siempre, partamos del principio: ¿qué narices es una sour? 
Las cervezas sour forman una gran categoría que incluye diferentes subclases (las lámbicas son una de las más interesantes, pero ya hablaremos de ellas otro día…) aunque todas ellas tienen como característica común la fermentación espontánea. Por espontánea entendemos tanto exponer las cervezas directamente al aire y dejar que fermenten, como tomar las levaduras y bacterias presentes en el ambiente y usarlas para fermentar de forma algo más controlada. Esta forma de fermentación hace que a veces se considere a las sour un estilo más bien básico o antiguo. 

También se caracterizan por contener ácido láctico, generado gracias a la presencia de bacterias lácticas como el lactobacilus. Eso les da un característico sabor ácido que las diferencia totalmente de otros estilos en los que predomina el amargor. Es precisamente esta acidez la que, como comentábamos al principio, atrae y repele al público. Si me preguntáis a mí, os responderé con una frase que digo a menudo: hay una cerveza para cada ocasión.

Dentro de esta familia de las sour están las berliner weisse. Este estilo, que a pesar de su nombre está bastante alejado de las clásicas cervezas de trigo alemanas (Hefe-Weissbiers), tiene un origen algo incierto. Se dice que puede venir de los hugonotes, protestantes franceses que huyeron a Alemania escapando de la persecución católica, aprendiendo en su periplo diversos estilos de elaboración de cerveza. Otra teoría, más o menos exacta, le atribuye la invención de este estilo a Cord Broyhan, cervecero germano del siglo XVI. Sea como fuere, su marcado sabor ácido la hizo destacar entre las demás cervezas de la zona berlinesa, haciendo que en el siglo XIX se la conociese como el Champagne del norte.

Esta Red Summer Rain que nos traen los chicos de Laugar junto a los húngaros de Mad Scientist tiene algunas varianzas interesantes sobre las berliner weisse más clásicas. Está acidificada con lactobacilus, algo que ya sabemos que es normal, pero es que además se ha empleado una levadura tipo ale. Esa combinación de levaduras y fermentaciones añaden un punto diferente al habitual. Y además, para rematarlo, usa sandía para darle ese fondo tan interesante. 

Tiene un color dorado anaranjado semi-transparente y una espuma muy poco duradera, típica del estilo. Su olor intermedio tiene matices ácidos y de sandía, dejando muy al fondo el olor a malta, muy suave. Cuando la pasamos a la boca, el sabor ácido es lo más destacable, aunque no es excesivamente fuerte ya que es contrarrestado con la sandía. Ésta no presenta un sabor muy dulce, pero se acopla al ácido haciendo que sea una cerveza fácil de beber. Para estas cervezas recomendaría o bien un plato muy suave de sabor, para hacer un contraste, o bien algo confitado para realzarlo. En mi caso opté por lo primero, con unas verduras en tempura que fueron una combinación perfecta. 

Braupakt de Weihenstephaner y Sierra Nevada.

Antes de empezar, os debo una explicación. He estado malo durante unas 3 semanas y algo, en las cuales no he podido beber nada de alcohol. Esto quiere decir que tengo algunas cervezas pendientes por catar y sus correspondientes reseñas llegaran pronto. Siento la espera.
Y, sin más dilación, pasemos a hablar de cerveza, que, quieras o no, es a lo que venís aquí. Que también os puedo hablar de otras cosas, como mi receta hidromiel o lo bien que me queda el cocido, pero sé a lo que venís: por la birra. Y esto lo sé porque el título del blog es unas birras y no unos cocidos. 

Hoy vamos a hablar de una weissbier, pero una algo especial, no solo por los sabores diferentes que lleva, sino porque además es una colaboración. Y no una colaboración cualquiera, hablamos de un mano a mano entre los californianos de Sierra Nevada y los bávaros de Weihenstephaner. La primera es de las grandes cerveceras de los Estados Unidos y la más importante de la Costa Oeste. La otra es la cervecera más antigua del mundo, con registros escritos de 1040. Un apunte: Weihenstephaner se puede visitar y te puedes tomar algo en su biergarten. Si pasáis por la zona, yo no dudaría en hacerlo. 

Pues con semejantes antecedentes nos encontramos ante una cerveza muy interesante. Cuando la servimos ya se nota que es algo diferente, porque su color es amarillo turbio pero algo más oscuro que otras hefe weissbier. Eso sí, la espuma blanca clásica está presente.

Cuando la acercamos para oler, comprobamos que tiene una intensidad intermedia. Nos huele a plátano, algo típico en estas weissbier, pero también a algo más. Tiene olores herbales, debidos a los lúpulos que son del estilo de los californianos. Cuando nos la pasamos a la boca tiene claramente el sabor de una cerveza de trigo, pero tiene también un pequeño golpe de amargor. El sabor a cítricos y herbales también está presente. Este amargor es poco duradero y va dejando el retrogusto suave de las weissbier, haciendo que sea una cerveza muy bebible y menos pesada que algunas de su estilo. Para terminar, os comentaré que va genial para acompañar comidas saladas y especiadas. En mi caso acompañó estupendamente a una lasaña casera de atún y champiñones.

Murcian Pils de La Virgen y Yakka.

Llega el verano y llegan cervezas más frescas, más suaves para estos días de calor. Muchas cerveceras sacan versiones summer o season de algunas de sus cervezas. Otras nos traen combinaciones con cítricos o con hierbas que aligeren y suavicen su sabor.
Esto último es lo que han hecho Yakka y La Virgen en su pils con cítricos, elaborada usando piel de naranja, pomelo y limón de la huerta murciana, de donde son originarios los primeros. Bueno, no solo de la huerta murciana, pues estas cervezas llevan cítricos de las huertas de Santomera. Vale, un inciso: aquí el autor de este blog es de Madrid, así como casi toda su familia. Pero resulta que una de sus abuelas, muy querida por cierto, era de Santomera, lo que hace que esta cerveza tenga un cierto significado especial. Además, se trata de una cerveza colaborativa con La Virgen, una de las grandes cerveceras craft de Madrid. Porque, en efecto, no toda la cerveza gata es Mahou. 

Dicho esto, os comentaré que me ha costado un poco conseguirla pero uno ya tiene sus recursos de cervecero y sus contactos. A ver, que vienen siendo preguntar por Twitter y después mandar un par de correos electrónicos, que va a parecer que soy de la mafia del lúpulo y no. Aún. 

Pero hablemos de la cerveza, de su estilo. Las pils, pilsen o pilsner son originarias de la República Checa, de la región de Pilsen para ser más concretos. Aunque ya se hacía antes, en 1842 se creó la fábrica de Pilsner Urquell, con la que este estilo ganó fama. Es una cerveza muy clara y cristalina (debido a las aguas de la zona), translúcida, con sabor a malta y muy refrescante. Estas características hacen que muchas de las cervezas industriales sean de estilo pils o lager. Por este motivo, se trata del estilo perfecto para hacer que un “hijo de la Mahou” conozca otras cervezas.

Esta Murcian Pils tiene un color amarillo transparente, con una espuma blanca. En cuanto al olor es de intensidad intermedia, con un aroma a limón y naranja muy potente y con un leve toque a malta. Su sabor es principalmente cítrico, destacando sobre todo el limón y el pomelo y con un fondo suave a las maltas. Este sabor va cambiando un poco al calentarse, apareciendo ligeramente la naranja. Es una cerveza perfecta para un día caluroso, como los que estamos pasando ahora mismo. Para acompañarla os recomiendo principalmente salados, como un poco de chorizo o unas patatas bravas. Ahora bien, si queréis redondear la jugada más aún, probadla junto un arroz huertano. Un auténtico combo de la huerta murciana.

La delgada línea roja de la cerveza.

¿Dónde ponemos la línea entre lo artesano y lo industrial? Parece una pregunta sencilla pero tiene unas cuantas respuestas, según a quién se le pregunte. Si nos ceñimos a las definiciones, la cerveza artesanal es aquella que se hace según la receta del maestro cervecero, mientras que la industrial sería la que se produce en grandes cantidades. A nivel industrial, vamos. Pero ¿eso quiere decir que la industrial no tiene una receta? ¿O que la industrial es mala? Pues de eso vamos a hablar, de lo que en este blog consideramos industrial o artesano. Voy a utilizar, sin embargo, el término craft que me permite ir un poco más allá que artesano, que tiene una definición más estricta.
Aquí consideramos industrial a la cerveza producida en grandes cantidades y sin seguir una receta de tipo craft, haciéndola más fácil y barata de producir. Además son cervezas que han de tomarse frías, entre los -1 y 3 grados, ya que al calentarse perderían el sabor y resultarían muy difíciles de beber. Pero eso no quiere decir que sean malas cervezas. Al menos no todas. Hay ciertas marcas (yo tengo una pequeña lista personal) que, con todo lo antes mencionado, hacen unas cervezas de gran calidad. Sin embargo, la gran mayoría de marcas industriales dan una mala imagen de este estilo. Hacen cervezas aguadas, usan maíz y tiran de otras muchas artimañas que hacen bajar su calidad. También son cerveceras que producen solo un estilo o dos, además de alguna versión con limón o sin alcohol. Pero, y por eso no es tan sencillo, hay cerveceras industriales que producen más de dos o tres estilos. Ya os decía que no es tan fácil.

En cuanto al mundo craft puede parecer fácil de diferenciar, pero nada más lejos de la verdad. Una cervecera que produce grandes cantidades puede seguir siendo craft. Hay gente que dirá que no, que producir miles de litros hace que se considere cerveza industrial. Desde aquí pensamos que no es así. Si esa misma cervecera sigue produciendo esas cantidades pero siguiendo su receta artesana, entonces sigue siendo craft. Porque usan la receta de cuando eran una pequeña cervecera, ya que nadie empieza fabricando miles de litros. Estas cerveceras craft fabrican varios estilos, sacan cada cierto tiempo nuevas cervezas, hacen colaboraciones y van a ferias donde muestran a todos sus creaciones. Imaginad por un momento una feria donde las cervezas industriales lo hiciesen. Raro, ¿verdad? Todo esto no hace que la cerveza sea buena. En este tiempo probando estilos y cerveceras me he encontrado con maravillas, sí, pero también con auténticos crímenes contra la cerveza. 

Por estas razones poner un límite a lo que es artesano y lo que no, o a lo que es buena cerveza y lo que no, es tan difícil. Una industrial no es mala por el hecho de ser industrial, así como una artesana no es una maravilla por el hecho de serlo. Y cada cual ha de beber la cerveza que le guste en el momento que desee. Un buen amigo (y sufrido corrector de este blog) y un servidor siempre decimos: cada cerveza tiene su momento.  Así que aquí os seguiremos hablando de cervezas craft, de estilos y de sabores diferentes. Vosotros bebed lo que os apetezca en cada momento.